sábado, 15 de septiembre de 2012

Capítulo 11


Al bajar ya se encontraba él esperándola en el lobby del hotel, muy bien vestido, con el estilo que lo caracterizaba. La observaba detenidamente, con aquella mirada misteriosa y penetrante que algunas veces la ponía de nervios, esta vez no podía ser la excepción.

Al momento de notar la manera como la miraba se reprochó a sí misma por no haberle hecho caso a su amiga cuando le decía que no fuera. Aunque no sintiera nada por él, su mirada la intimidaba y algunas veces le hacía perder el control, temía que en esa ocasión pudiese hacer algo que fuera más allá de su voluntad a causa de la hipnosis de aquellos oscuros y fuertes ojos.

Rápidamente se acercó a ella, le ofreció una de sus manos y en cuanto lo recibió la elevó para posar sus labios sobre ella y darle un tierno beso. Ante aquel acto Dulce se sonrojó y pese a la cercanía, comenzaba a ponerse más nerviosa, por lo que decidió acabar con la formalidad para normalizar la situación

-Dulce: Xavi, nos vimos apenas hace algunas horas y eso del besito en la mano como que ya no va, ¿No?

-Xavi: ¿Cómo que no va? Sois una dama y mi deber es trataros como tal.

-Dulce: -Le brindó una tímida sonrisa- Bueno ya, mejor nos vamos, ¿No?

-Xavi: Como la bella damisela lo desee –Le ofreció su brazo, ella dudo por un instante, pero al final lo recibió-.

-Dulce: ¡Ya! Que me haces sonrojar. Mejor dime a donde vamos.

-Xavi: Pues he pensado llevaros a nuevo lugar de comida española que estoy seguro os encantará, pero si os apetece cualquier otra cosa decirme y vamos donde queráis.

-Dulce: No, claro que no. Yo encantada comiendo comida española, todos los días no tengo la oportunidad y hay que aprovecharlo, así que ¡Venga! Vamos para allá.

-Xavi: y luego podríamos tomar algo, porque os cuento que preparan unos cocteles ¡Buenísimos!

-Dulce: -Hizo un gesto de negación- mmm… preferiría que solo comamos y que sea algo ligero. Neta me siento cansada y mañana será un día largo.

-Xavi: No hay objeción, cómo la princesa desee –La condujo hacia su auto, le abrió la puerta y la invitó a pasar. Aunque le dijese que no pasaría más de una comida en aquella velada, sus intenciones iban muy lejos de ello y sabía utilizar muy bien sus tácticas de galantería para conseguir lo que deseaba, por lo que no se preocupaba en pensar que sus planes saldrían tal y como lo esperaba-.


Llegaron a un lugar que desde su entrada dejaba ver su increíble nacionalismo, cada detalle de la decoración, desde las puertas y ventanas hasta la vestimenta de los empleados, los faroles que ofrecían la iluminación, mesas, cuadros y demás muestras de arte expuestas resaltaban exquisitamente el toque español de aquel restaurant. Definitivamente era un lugar sumamente acogedor, del que absolutamente nadie se podía perder y mucho menos una persona que se halle como ‘extranjera’ en dicho país. Adentrarse allí era como hacer un recorrido cultural e histórico por cada una de las regiones de España.

Al entrar, Dulce observaba maravillada cada rincón de aquel lugar, ahora su cansancio había desaparecido y no se arrepentía de haber aceptado aquella invitación, pues indudablemente tenía que estar allí. Luego de hacer un recorrido turístico con su mirada por todo el recinto, su vista se fijó en la muestra musical en vivo de flamenco que ofrecía la casa como agasajo a los comensales; su sentido de la escucha se afinó y sus oídos quedaron atentos a escuchar aquel espectáculo que pocas veces había tenido la oportunidad de disfrutar, pero que realmente amaba, además de tratarse de música, lo que más le apasionaba en la vida, para ella el flamenco era un ritmo simplemente encantador que hacía despertar todos y cada uno de sus sentidos.

Una voz un poco familiar la sacó de su real ensoñación

-Xavi: Dul… ¿Dulce?

-Dulce: Disculpa, Xavi ¿Qué me decías?

-Xavi: Acabo de ofreceros la silla para que toméis asiento.

-Dulce: ¡Ah! Sí, claro. Gracias –Le ofreció una sonrisa apenada- disculpa, eh. Solo que me quedé concentrada observando la muestra musical.

-Xavi: He podido darme cuenta de eso ¿Os gusta el flamenco?

-Dulce: ¡Me encanta! Algún día quisiera aprenderlo, por lo menos tener conocimientos básicos.

-Xavi: Haberlo dicho antes. Mi hermana ha sido miembro activo del conservatorio musical en Madrid desde pequeña, actualmente es la directora y no es por presumirlo, pero es la mejor bailaora de flamenco. Así que ya lo sabéis, cuando queráis solo decirme y podéis tener clases personalizadas con la mejor maestra que poderos tener.

-Dulce: Muchas gracias. Lo tendré en cuenta.

Luego de una apetitosa cena, acompañada con sangría, bebida típica española a base de vino tinto, entre bromas, risas, halagos y piropos que no podían hacer falta, terminó por convencerla de quedarse un poco más de tiempo y tomar algo ‘suave’ para entretenerse un rato. Ambos optaron por mojitos, bebida típica cubana muy reconocida en todo el mundo por su sabor y alto contenido de alcohol. Inicialmente era solo uno, pero luego de estar entonado ¿Quién se puede resistir a uno más? ¿Y otro? ¿Y otro más? Realmente es casi que imposible y mucho menos estando en tan buena compañía.

Al estar sentada todo el tiempo, pronto el alcohol se le subió a la cabeza, tanto así que en su intento de levantarse para ir un momento al tocador resultó regresando inmediatamente a su asiento con ayuda de su acompañante. En esos momentos se sentía muy poco apenada, realmente era una situación extremadamente graciosa y definitivamente se estaba divirtiendo mucho como para preocuparse por aquel incidente, pero para evitar excederse más de lo que ya se encontraba, le pidió a Xavi que era mejor retirare; él muy amablemente condujo hasta su hotel, aunque había consumido prácticamente lo mismo que ella, se encontraba en un muy buen estado. Al llegar se ofreció acompañarla hasta su habitación para asegurarse de que llegase perfectamente bien.


La puerta se abrió, un beso que nadie supo cómo se dio, de un momento a otro la pasión desfogó y la temperatura aumentó; caricias por doquier, prendas de vestir que estorbaban en su lugar, dos cuerpos se desplazaban por la habitación pidiendo un poco más, la lujuria queriendo tomar partido, curvas perfectas, cuerpos pidiendo a gritos ser usados, labios ansiosos de ser probados, manos inquietas que se dejaban llevar por la pasión.

Lentamente desabrochó su camisa, disfrutando deseosamente de sus pectorales, la cremallera se abrió y el vestido por sus curvas se deslizó; cada vez la pasión ardía un poco más, la excitación aumentó, poco a poco y muy delicadamente la recostó sobre la cama, sus piernas, manos y caderas se movían dando paso a un peligroso pero muy apasionado juego.

Nadie pronunciaba palabra, sus cuerpos hablaban por sí solos, sus miradas embrujadas no respondían, solo se dejaban llevar… ¡Un momento!… ¡Miradas!… ¡Aquella mirada!… ¡Esa no era la que buscaba encontrar! Al cruzarse con sus dominantes ojos sintió como si un balde de agua fría hubiese caído sobre ella, su corazón que antes amenazaba con salirse a causa de la calentura de sus cuerpos, ahora lo hacía por desesperación, su pulso se aceleró un poco más, sus sentidos intuitivos comenzaban a estabilizarse, mientras su cabeza daba vueltas y no entendía que sucedía. Bruscamente lo apartó de su cuerpo y se tapó con las sabanas al darse cuenta que su prenda interior superior se encontraba desabrochada y a punto de caer.

Él, tal vez un poco más desconcertado que ella se acercó rápidamente, buscando su torso para besarlo nuevamente y continuar lo que instantes antes había sido interrumpido, pero la barrera de su mano que lo hacía echarse para tras se lo impidió.

Ella se sentó a un costado de la cama, pensando en todo lo que había sucedido aquella noche, pero le era imposible reconstruir los hechos desde el momento en que intentó levantarse en el restaurant, todo era muy confuso, solo venían a su mente pequeñas imágenes dentro del auto, luego bajando de él a la entrada del hotel y la última en el lobby, donde le insistía en acompañarla hacia su habitación.

Su voz la sacó de sus pensamientos

-Xavi: ¡Vamos guapa! ¿Qué pasa? ¿Por qué os detenéis?

Aunque no quisiese hacerlo, tenía que hablar para aclarar las cosas

-Dulce: Xavi, ¿Qué… qué es esto? ¿Qué pasó?

-Xavi: Bueno Dulce… tu, yo… estábamos…

-Dulce: -Lo interrumpió un tanto desesperada- ¡Si, si! Ya sé lo que estábamos haciendo. Lo que no me queda claro es ¿En qué momento pasó? ¿Cómo?

-Xavi: Perdón, nunca tuve la intención de aprovecharme. Insististeis en que os encontrabais perfectamente bien y luego pasó, ninguno pudo resistir.

Ella solo se llevaba las manos a la cabeza en señal de alarma, tratando de encontrar significado a lo que escuchaba

-Xavi: Creo que será mejor marcharme. Pero no vayáis a creer que salgo huyendo; necesitáis pensar bien las cosas, ya hablaremos mañana.

-Dulce: Si, si… mejor –El se acercó para darle un beso mientras terminaba de vestirse, pero ella lo rechazó-.

Al verlo salir por aquella puerta intentaba una vez más encontrar el momento en que había comenzado todo, pero nuevamente su mente la traicionaba y no lograba recordar los últimos minutos antes de darse cuenta de lo que sucedía.

Confundida se levantó de la cama y decidió darse una ducha para aclarar su mente y limpiar su cuerpo pues no era muy agradable para ella lo que estuvo a punto de hacer, al tratarse de una persona que no quería más que como un simple amigo. Su cabeza daba mil vueltas buscando respuestas imposibles de hallar. Luego de un rato dentro de la ducha, dejando al agua deslizarse por su cuerpo decidió regresar a la cama para intentar dormir, tenía muy claro que no le sería tan fácil, teniendo en cuenta el tema que revoloteaba en su cabeza, pero necesariamente debía hacerlo, pues tendría que descansar un poco antes de que amaneciera, ya que le esperaba un muy largo día antes de abordar el avión que la conduciría a México y su realidad.


Por su parte, Santiago se encontraba en su departamento, listo para salir de fiesta con sus amigos y no podía dejar de pensar que en dos días vería a esa mujer que lo traía loco, por la que se estaba poniendo muy serio en cuanto a salir con otras mujeres se trataba y le angustiaba el hecho de saber que aun no decidía si decirle o no lo que había sucedido con su amiga, definitivamente lo mejor era que lo escuchase de sus labios, pero… ¿No se escucharía muy patán a un hombre decir esas cosas de una mujer?, de hecho no se sentía muy cómodo por la manera como la había tratado aquel día, luego del beso, aunque fuese una mustia por completo, ninguna mujer merece ser tratada de esa manera, por lo menos no para él, aquellas palabras que uso fue en un impulso a causa del enojo, tal vez consigo mismo por dejarse llevar y a la vez para Zafarse de la situación, pues sabía que podía usar sus artimañas para enredarlo nuevamente, pero definitivamente no se sentía muy a gusto por haberlo hecho, sin embargo, lo hecho, hecho está y ya no había marcha atrás; en esos momentos lo único que debía preocuparse era en la manera como le contaría a Dulce como sucedieron las cosas, sin faltarle el respeto a una mujer… Pero, aun faltaban dos días para verla ¿Por qué pensaba en eso? Tendría que estar pensando en que se iba de desmadre y tenía que disfrutar.


Salió muy temprano el sol en España, ya era hora de despertar y comenzar un nuevo día, pero Dulce se encontraba muy lejos de hacer eso, solamente un par de horas antes había logrado conciliar el sueño a causa de un fuerte pensamiento que invadía su mente y ahora los rayos de luz que entraba por su ventana, a través de una cortina mal cerrada hacían que un fuerte dolor retumbara en su cabeza. La puerta de la habitación se abrió y tras ella un fuerte regaño

-Fran: ¿Se puede saber qué haces durmiendo todavía, a qué horas llegaste anoche y como se te ocurre dejar la tarjeta en la puerta?

-Dulce: ¡Auch! ¡No grites! ¡Me duele la cabeza!

-Fran: y ¿Cómo no? Mira nomás la cara que traes.

-Dulce: Cukita, neta no me siento bien. Si quieres mañana me sermoneas todo lo que quieras, pero ¡Por favor! Hoy no.

-Fran: -Dio un profundo suspiro- ¿Qué hiciste? Porque esa cara que tienes es como de pena moral y no tanto de una cruda común y corriente.

-Dulce: -Se levanto tratando de dirigirse al baño- Me voy a bañar ¿Me puedes pedir algo para que se me quite esto mientras me ducho?

-Fran: No evadas el tema, te salvas ahora porque apenas tenemos media hora para llegar, pero más tarde no te me escapas. Mejor ve rápido mientras yo te pido algo.

Dulce solo asintió y se dirigió hasta el baño con pasos muy lentos para no sentirlos tan fuerte en su cabeza.

Luego de un día muy agitado, se sentía realmente mal, pues no había tenido oportunidad para descansar y no era para menos, teniendo en cuenta la fuerte resaca que la acompañaba, la ‘pena moral’ como lo decía su amiga y el ajetreo de las entrevistas, fotos y una firma de autógrafos masiva para cerrar la tarde. Haber ingerido algunas bebidas energizantes durante el transcurso del día era lo que la mantenía aun en pie. Al subir al avión calló rendida de inmediato y fue al aterrizar en Miami, donde haría una escala por dos horas cuando despertó. Al salir del avión, Fran la condujo inmediatamente al baño para que frente a un espejo se diera cuenta del aspecto que tenía y poder saber que era lo que sucedía

-Fran: ¿Ahora si me vas a decir que pasó? –Dulce solamente la miró con cara de terror– ¡Yo sabía! ¡Y por eso te dije que no fueras!

-Dulce: Cálmate wey, que no pasó nada… bueno, casi…

-Fran: ¿Cómo casi?

-Dulce: Pueees… que estuvimos a punto y…

-Fran: ¿Y?

-Dulce: Y no sé, de pronto reaccioné. Me di cuenta que era él y no… –No pudo contenerse más y rompió en un llanto inconsolable-.

-Fran: Marujita ¿Otra vez pensando en él? –La abrazó fuertemente mostrándole su apoyo-.

-Dulce: ¿Qué hago Cukita? ¿Cómo le hago para sacármelo de la cabeza? ¿Cómo mato este maldito amor?... Es que ¿Por qué? ¿Por qué no pudimos ser felices? ¿Por qué siempre el destino en nuestra contra? Nunca voy a poder ser feliz con una persona que no sea el ¡No puedo! ¡No puedo! –Cada vez su llanto era más fuerte y desolador. Fran se sentía tan impotente de no poder hacer nada por ella, solo la abrazaba y acariciaba tiernamente-.

-Fran: No digas esas cosas, maruja. Tienes toda una vida por delante ¡Claro que podrás ser feliz! Hay muchas personas que te merecen más que él, porque si te quisiera tanto hubiese luchado contra viento y marea por ti y no se hubiese rendido ante el primer obstáculo ‘del destino’… Mira, como ejemplo ahí tienes a Santiago que no se da por vencido o Rodrigo, ¿Cuántos tiempo lleva detrás de ti? Que viene, lo bateas, regresa y ahí sigue, o Juan, Daniel, Pedrito y todos los que le siguen en la lista… o Xavi, siempre que te ves con él algo te dice y mira que estuvo a punto de conseguir algo más esta vez… y por cierto ¿Qué tomaron para que te convenciera de terminar en la cama con él? –Cambió intencionalmente de tema para lograr tranquilizarla un poco-.

-Dulce: No sé, varios mojitos, como tres o cuatro

-Fran: Poquitísimo –Decía sarcásticamente– así ¿cómo no?

-Dulce: Es que te juro que no sé qué pasó, ni como, ni nada. Yo estaba bien y de pronto se me fueron las luces y ya no recuerdo más hasta que lo encontré a mi lado

-Fran: pero, ¿Estás segura que no pasó nada?

-Dulce: Si, Fran. Yo lo detuve y luego se fue.

-Fran: ¡Amonos! Si el muy desgraciado se va huyendo y todo.

-Dulce: Pues para mí mejor, créeme que no se siente muy cómodo verle la cara a alguien con quien estuviste a punto y de pronto reaccionas y le dices que no sabes que estabas haciendo.

-Fran: Bueno, eso sí… Oye, cambiando de tema ¿Santi al fin qué?

-Dulce: No sé cukita, ahora estoy más confundida que antes. Hasta hace unos días estaba decidida a darme una oportunidad con él, pero… después de lo de anoche como que ya no sé qué hacer… es que no me parece justo estar con él si sigo pensando en otro… ¡Ay no! Ya me hice bolas. No sé que voy a hacer con mi vida.

-Fran: ¿Por qué ere tan dramática? Si antes de llegar a España todo estaba perfectamente bien. Simplemente omite lo que pasó aquí y asunto arreglado… porque Santiago te late y mucho.

-Dulce: y no lo niego, pero igual… En caso de que lo haga, sería bueno decirle lo que pasó aquí, ¿No? Para dejar todo atrás y arrancar en serio.

-Fran: ¿Para qué? Si igual entre ustedes no hay nada como para que se deban fidelidad y todo el rollo.

-Dulce: -Lanzó un suspiro- bueno, que sea como tenga que ser. Mañana vamos a comer juntos, a ver qué pasa.


Durante el transcurso Miami – Ciudad de México no podía dejar de pensar en las últimas palabras que le había dicho su amiga… ¿En verdad valía la pena seguir sufriendo por alguien que no la merecía?, pero… ¿Dónde quedaban todos los buenos momentos vividos, las risas, la compañía, el amor, las promesas de estar siempre juntos y de no olvidarse el uno al otro pese a cualquier cosa? ¿De qué servía todo eso si a la final no volvería a estar con él? ¿De qué servía haberlo amado tanto? ¿Para qué seguir sufriendo por algo que ya no volverá? ¿Ahora donde quedan las promesas que se había hecho a sí misma una y otra vez de olvidarlo y salir adelante sin tenerlo a su lado? Todas las barreras que había construido se desmoronaron en un solo segundo, en el momento en que cerró los ojos y decidió pensar que era él quien besaba sus labios, acariciaba su espalda y deseaba su cuerpo. Tanto tiempo había soñado con volver a vivir aquellos momentos mágicos con la persona más especial en su vida y darse cuenta que cualquier hombre podría estar en su cama, entrar en su cuerpo y tal vez estar un momento en su mente, pero no en su corazón, excepto él la hacía sentir tan vulnerable e inestable… ¿Por qué no podía olvidarlo de una vez por todas y continuar con su vida sin tener que soportar no estar a su lado? ¿Por qué no podía resignarse de una vez por todas a la idea de que no regresaría nunca más? Y peor qué eso ¿Por qué la prensa y sus fans se encargaban de recordárselo todo el tiempo? Ese era quizá el más grande martirio que debía soportar… tener que ver por lo menos una foto suya al día, alguna frase que se lo recordase, los clubes dedicados a los ‘traumas’, notas en la prensa recordando aquella ‘bonita historia de amor’, reportajes en donde le preguntaban si alguna vez volverían a estar juntos, videos, sus canciones y poemas… ¡Todo! ¡Absolutamente todo se lo recordaba! ¿Cómo es posible vivir así? ¿Cómo puedes olvidar a una persona que el mundo entero se encarga de recordarte a cada instante? ¡Imposible!... El universo estaba confabulado para que nunca lo sacara de su mente y corazón, pero definitivamente debía aprender a vivir con eso y hacer que su cabeza pudiera entender que lo mejor era aceptarlo y hacerse a la idea de ser feliz con lo que la vida la entregaba a diario.

Una vez más, como siempre que intentaba ordenar sus pensamientos, lo único que lograba calmarla era la escritura, por eso, aprovechando que todos dormían durante el vuelo, sacó su libreta, una pluma y comenzó a escribir:


 "Y es escribiendo la única manera de entender lo que nunca aceptaré.
 Te has ido y ya no te podré tener.
 Maldito destino que me ha hecho desfallecer una y otra vez.
 Estás hecho para mí y yo para ti, es lo que siempre he querido creer.
 Pero la cruda realidad me obliga a aceptar que nuestras almas juntas,
 nunca más podrán ser.
       
 Las letras en el papel pueden difuminar aquel último gris atardecer,
 Pero nada me hará olvidar los suaves abrazos de tu piel.
 Tal vez algún día llegue a comprender que el dulce de tus labios,
 mis labios no más podrán probar,
 Pero el aroma de tus besos siempre permanecerá dentro de mí ser.

Una vez más el brillo del sol se desvanecerá,
Pero la ternura de la Luna en nuestras noches volverá a brillar,
Y es en ella donde cada noche nuestras miradas se vuelven a encontrar.   
En mis días ya no estás y nunca más estarás,
Es eso lo que tanto me cuesta aceptar,
La cruda realidad a la que me debo resignar.”


La voz del capitán de vuelo, anunciando su próximo aterrizaje en México DF la hizo regresar a su ‘cruda realidad’, inmediatamente guardó sus cosas antes de que Luis -quien ahora viajaba a su lado- pudiera descubrirlo y comenzara a molestar, en esos momentos no estaba para aguantar bromas de ninguna especie, simplemente quería llegar a casa, recostarse en la calidez de su cama y dormir para olvidar por un momento todos los pensamientos que la perturbaban. En unas cuantas horas se encontraría con Santiago y debía tomar una decisión, cuyos resultados no hicieran que ninguno de los dos saliera lastimado, por lo cual debía descansar muy bien para decidir las cosas con la mente lo suficientemente clara y despejada.





Capítulo 10


Pasaron tres días y se encontraba ahí, en un lugar mmm… ¿acogedor?, bueno, tal vez si, era el ideal para fiestas organizadas por mujeres; muy elegante, decoración de lujo, mesas perfectamente arregladas y cada detalle exquisitamente cuidado. Definitivamente era lo que instantes antes de salir de su departamento se había imaginado, razón por la cual tomó la determinación de no asistir, pero, a causa de una nueva llamada, que no le agradaba mucho recibir, decidió pasar un rato por el lugar para hacer acto de presencia y sacarse un compromiso del cual nunca supo cómo fue que llego a hacerse cargo, teniendo en cuenta que no era de su interés, pero que tenía que cumplir para liberarse de una vez por todas de ello.

Al entrar buscó con la mirada a la anfitriona para desearle felicidades y entregarle su regalo. Se encontraban muchas personas allí, algunos conocidos por parte de Dulce; algunos otros más allegados a él, de quienes no sabía que existía una relación con Ivalú, cosa que le extrañó un poco; y el resto perfectos desconocidos. Aquello no era impedimento para él, pues se le hacía muy fácil relacionarse con otras personas, pero, por cuestiones suyas no se sentía totalmente cómodo. En fin, al buscar a Ivalú no la encontró, quizá estaría en otra parte con algunos invitados, el caso es que ahora tendría que esperar a que apareciese para saludarla y ofrecerle sus “disculpas” por tener que retirarse inmediatamente, cosa que lo ponía en peligro, pues no tenía muchos ánimos de toparse con Samantha.

Tan fuertes era sus deseos de no cruzar con ella, que al parecer la llamó con su pensamiento.

Se espantó, dando un salto al sentirla saludarlo por detrás

-Samantha: ¡Hola guapo!

-Santi: ¡Eh! Hola, ¿Cómo vas?

-Samantha: Perfectamente bien y ¿Tu?

-Santi: Bien. Oye, ¿Has visto a Ivalú? Desde que llegué la ando buscando para entregarle esto y no la veo.

-Samantha: Si, estaba por ahí, pero no sé donde se habrá metido ¿Por qué tanto afán?

-Santi: Pues quería saludarla, entregarle su regalo y disculparme con ella porque debo irme.

-Samantha: ¿Cómo? ¿Ya te vas? Pero si acabas de llegar apenas.

-Santi: Si, te dije que tengo algunos pendientes.

-Samantha: Es sábado por la noche ¿Qué cosas puedes hacer en un día como hoy?

-Santi: Cosas que en la semana no me queda tiempo para hacer –le decía en tono cortante, muy diferente a lo que solía ser- ¿Dónde me dijiste que viste a tu amiga?

-Samantha: ¡Chin! Ahora que recuerdo, tuvo que ir a su casa por algo importante, pero no creo que tarde mucho. Mejor vamos por algo de tomar ¿Te late?... Mira, siéntate por aquí

–Lo condujo hasta una mesa donde se encontraban algunas de sus amigas- chavas, por favor entretengan a Santi mientras traigo algo para beber –Todas la miraron extrañada, debido a la excesiva atención que le ponía a Santiago, pero aun así lo recibieron muy bien-.

-Iliana: Y ésta loca ¿Qué se trae?

-Karina: Ni idea… y tu Santi ¿Cómo estás? No pensé que vendrías.

-Santi: No, ni yo tampoco.

-Iliana: ¿Cómo así?

-Santi: Pues así, creo que la invitación me tomó por sorpresa.

Ambas se observaron buscando respuestas en sus miradas, pues sabían que el único motivo por el que podía estar ahí sería Dulce; pero, a sabiendas que ella se encontraba en otro país era muy raro que asistiese, sin embargo decidieron cambiar de tema

-Iliana: Oye y ¿Cómo te va con Dulce?

-Santi: Pues bien… supongo.

-Karina: Pero ¿Crees que tengas chance? Digo, ¿Cómo sientes que van las cosas?

-Santi: Ustedes son sus amigas, creo que deben saber más que yo. Mejor denme una ayudadita, ¿No?

-Iliana: y que garantía nos das de que no la vas a hacer sufrir?

-Santi: Creo que ya se lo he demostrado a ella.

-Karina: Así son todos: al inicio todo muy lindo, te prometen el sol, la Luna y las estrellas, para al final solo darte dolores de cabeza y lágrimas

-Santi: Yo no le he prometido nada de eso ni pienso hacerlo, simplemente pienso hacerla feliz y lo cumpliré hasta que me muera.

-Iliana: ¡Tan romántico! –Lo decía en tono burlesco- Con un hombre así yo me caso, juro que me caso.

-Karina: Que pesada eres. Pero ya, hablando en serio –a Santiago- yo creo que si tienes chance con Mary. Ella es un poco difícil, pero con un poquito de constancia va cediendo. Solo que no la hagas sufrir, porque se te viene todo un ejército encima.

-Iliana: y está encabezado por sus amigas, que también somos bastantes, para que vayas sabiendo.

-Santi: No bueno, si eso lo tengo más que claro. Creo que le tengo más miedo a todo ese ejército que a Osama Bin Ladem –Todos soltaron una carcajada-.


Por otra parte se encontraba Samantha buscando desesperadamente a su amiga Ivalú, al no hallarla decidió marcarle a su celular
---: ¿Bueno?

-Samantha: Val, ¿Dónde estás?

-Ivalú: Justo detrás de ti 

Samantha volteó rápidamente y la llevo lo más lejos posible de donde se encontraban

-Ivalú: ¡Auch! ¿Qué te pasa? Suéltame que me haces daño.

-Samantha: Lo siento amiga, pero es de vida o muerte

-Ivalú: ¿Cómo así? ¿Qué pasó?

-Samantha: Es que… bueno… necesito que me hagas un favorcito así de pequeñito –decía señalándole con su dedo-.

-Ivalú: ¿Qué quieres?

-Samantha: Que no te dejes ver de Santiago.

-Ivalú: ¡¿Qué?! ¿Para qué no quieres que me vea? ¿Qué te traes Samantha?

-Samantha: Tranquila, no es nada. Solo que ya se quiere ir y te anda buscando para saludarte y despedirse de ti. Si no te ve, no se irá ¿Entiendes?

-Ivalú: Te dije que no pienso prestarme para tus cosas ¿Ok? Me voy a hacer como que no sé que está aquí, pero si me ve no pienso esconderme, ¿Está claro?

-Samantha: Gracias amiguita, por eso te quiero –Se disponía a darle un efusivo abrazo, pero ella la detuvo-.

-Ivalú: Sin melosería, por favor. Que conste que no estoy de acuerdo con lo que estás haciendo y si no hablo es por no lastimar a Mary.

-Samantha: No, si me queda clarísimo que eres más amiga suya que mía.

-Ivalú: Por supuesto que sí –Lo dijo sin dudar- A Mary la conozco desde que tengo uso de razón y si no lo recuerdas, tú y yo nos conocemos por intermedio de ella

-Samantha: Mejor me voy, no quiero perder tiempo valioso

-Ivalú: -Observó cómo se alejaba, al tiempo que hacía un gesto desaprobatorio en su rostro- ¿Amigas? ¡Já! –Rió irónicamente- Amigo el ratón del queso.

Al acercarse a la mesa donde había dejado a Santiago minutos antes, lo tomó de un brazo y se lo llevo casi a rastras para “bailar”. Se alejo de donde se encontraban sus amigas, de tal manera que estas no tuvieran oportunidad de observarla mientras “bailaban”, sin darse cuenta que algunas personas se encontraban muy pendientes de cada uno de sus movimientos, pues ya habían notado sus intenciones y conociéndola tal como ya la conocían, creyeron muy conveniente estar alerta a cualquier cosa que pudiese hacer.

Mientras bailaba de manera muy provocativa –cosa que a él le incomodaba mucho y hacía su mayor esfuerzo por hacerlo notar– le hablaba al oído

-Samantha: ¿Ya te habían dicho que te ves muy guapo hoy?

-Santi: -Se sonrojó un poco- ¡Eh! Gracias. Tu también te ves muy bien –Trató de ser un poco cortante, pero no podía dejar de ser cortés-.

-Samantha: No entiendo cómo Mary puede darse el lujo de rechazarte de la manera que lo hace, sabiendo que hay miles de mujeres que mueren por ti

-Santi: ¿Perdón? ¿Qué dices?

-Samantha: ¡Eh! Bueno, digo que deben haber miles de mujeres que desearían que les pongas un poquito de atención –Decía mientras acariciaba su torso con sus manos de manera muy sensual- eres guapo, caballeroso, inteligente, tienes talento para la música y se nota que eres muy romántico ¿Qué más podemos pedir? ¿Quién no muere por un hombre así?

-Santi: -Cada vez se sentía más incómodo- ¿Será que aun tarda en llegar Ivalú?

-Samantha: Pero ¿Por qué tanta prisa? Ya no debe tardar, mejor disfrutemos un rato en lo que llega.

Santiago no dijo nada, solo la miraba y trataba de alejarse al sentirla cada vez más cerca de su cuerpo. Ella, muy astutamente posó sus manos detrás de su cuello para impedir que se escapase. El, como todo hombre, ya se imaginaba lo que después de eso venía y mientras ponía su atención en zafarse, entre palabras que decidió no escuchar, no supo en qué momento, solo sintió aquello labios sobre los suyos, que no esperaban respuesta, solo buscaban saciar su sed. Por un instante quedó paralizado, pues no se esperaba que fuese tan rápido, aunque lo veía venir; pero a ella no le interesaba que él no hiciese nada, simplemente decidió continuar hasta lograr que su instinto decidiese seguirla, pues sabía que era casi que imposible que pudiera resistirse a los encantos de sus besos y definitivamente fue así, unos segundos después le correspondió por un corto tiempo, hasta que fue capaz de reaccionar y asimilar lo que sucedía. Se separó bruscamente, tomándola de los hombros

Las personas que se habían quedado pendientes de lo que ya imaginaban que sucedería observaban muy expectantes la escena y se lanzaban miradas desaprobatorias unas a otras

-Santi ¿Qué fue eso?

-Samantha: ¿Un beso?

-Santi: Si, ya sé que fue un beso, pero…?

-Samantha: Pero nada, hubo atracción y lo hicimos. No te preocupes Santi, no pasa nada.

-Santi: ¡No!, no. Si pasa. Yo en ningún momento desee eso y si pasó fue porque vos lo buscaste. Me parece que estás confundiendo las cosas.

-Samantha: -Dispuesta a hacer una escena de teatro- ¡Santiago! ¿Quieres decir que yo…?

-Santi: -La interrumpió- No, no quiero decir nada. Y tampoco te hagas la ofendida porque sabes muy bien como sucedió –Ella fingía más, pero él no la dejaba hablar- Creo que vos y el resto de sus amigas saben perfectamente que me interesa Dulce y no estoy dispuesto a que esto interfiera en nuestra relación ¿Está claro?

-Samantha: Pero ¿Cuál relación? Entre ustedes no hay nada. Dulce no te quiere, sólo está jugando contigo porque le encanta tener a todo mundo comiendo de su mano.

-Santi: Como sea. Así no logre concretar nada con ella, vos no me interesas y con esto me queda muy claro que nunca podrías llegar a interesarme. Con el permiso de vos.


Caminó muy alterado y, mientras se dirigía hasta la salida chocó con Iliana

-Santi: Ili, disculpa. No te vi.

-Iliana: Descuida, Santi. ¿Puedo preguntar por qué tan alterado?

-Santi: No es nada. Solo tengo un poco de afán. Ya que te veo ¿Podrías hacerme un gran favor?

-Iliana: Claro, dime.

-Santi: Al parecer Ivalú aun no llega ¿Puedes entregarle esto y darle una disculpa de mi parte?

-Iliana: ¿Cómo que no llega? Si no se ha movido de aquí. Es más, mira que ahí viene.

-Santi: -Hizo un gesto desaprobatorio, pero esta vez el enojo era consigo mismo- Debí suponerlo.

-Iliana: ¿Cómo?

-Santi: No, nada –Al ver que se acercaba Ivalú decidió saludarla, entregarle su presente y ofrecer sus disculpas por tener que marcharse-.

-Ivalú: Santi, no me pongas excusas. Sé perfectamente la razón por la que te vas y creo que en ese caso quien te debe una disculpa soy yo. En cierta manera tengo la culpa, si yo no hubiese accedido a que vinieras nada hubiese pasado.

-Iliana: ¿También te diste cuenta?

-Ivalú: De hecho ya sabía lo que iba a suceder, pero quise hacerme la oreja sorda para no ocasionar problemas y mira como terminó.

-Iliana: Creo que tú tienes que explicarme algo –le decía desafiante-.

-Santi: ¡Eh! Chicas, me disculparán, pero debo irme y si no es mucho pedir, preferiría que Dulce no se entere.

-Iliana: No si ya se me hacía raro todo esto ¿Crees que pienso quedarme callada después de lo que vi?... Era demasiado bonito para ser verdad –Decía irónicamente-.

-Santi: No, no. No pienses que tengo intenciones de decirle mentiras, sólo que… bueno, es su amiga y creo que le haría daño saberlo…

-Iliana: Claro, porque todo lo hizo ella solita, ¿No? Ni sueñes que te cubriré las espaldas, eh? Es más, creo que es mejor que vayas olvidándote de mi amiga.

-Santi: ¡No! –Dijo un poco angustiado- No me has dejado terminar… A ver ¿Cómo te explico? No estoy diciendo que María no deba enterarse, sólo que preferiría decírselo yo. Al fin y al cabo es a mi quien me incumbe y debo sincerarme con ella… Lo que me preocupa es que, bueno… ella es su amiga y…

-Ivalú: No, ni te preocupes por ella, que ya mismo la pongo en su sitio.

-Santi: Gracias, pero no es necesario. Ya le dejé las cosas muy claras.

-Ivalú: Pensándolo bien, creo que estaría mejor que Mary no sepa nada. Igual solo nosotras nos dimos cuenta, realmente no creo que sea conveniente, tampoco creo que pase a mayores y en caso de saberlo, le daría muy duro.

-Iliana: No estoy de acuerdo, pero tal vez sea lo mejor –Decía un poco más calmada-.

Santiago se marchó un poco angustiado. Temía hablar con Dulce; sabía perfectamente que eso podría causarle problemas con ella y era lo que menos quería en esos momentos, cuando ni siquiera habían iniciado una relación. Pero definitivamente, si quería llegar a cultivar un fuerte vínculo tendría que sincerarse con ella. Su mente no era muy clara, en ese instante no sabía qué era lo que debía hacer y fue en ese único momento cuando agradeció que se encontraba muy lejos y aun contaba con algunos días más para pensar muy bien las cosas, tomar la mejor decisión y por sobretodo que no la afectara a ella.


Fueron días demasiado agitados, no le quedaba tiempo para descansar, mucho menos para pensar. Dormía pocas horas diarias, por lo general lo hacía en los aviones, cuando iba de un país a otro y no más de tres a cuatro horas por noche en un cuarto de hotel. Se encontraba realmente agotada, pero indudablemente no cambaría aquella experiencia por nada del mundo. Era capaz de soportar todo eso y más con tal de sentir la felicidad que en aquellos momentos la invadía; se sentía plenamente feliz, además de ver hecho realidad su sueño, también podía disfrutar de compartirlo con otras personas, que al igual que ella habían luchado por ello de su mano, por lo que también era un sueño de ellos.

Amaba ver la reacción de sus fans al tenerla de frente, su felicidad era innegable y definitivamente le encantaba ser partícipe de la alegría de aquellas personas. Les agradecía enormemente cada uno de los gestos y expresiones de cariño que con ella tenían, cada detalle, cada abrazo, cada mirada, cada sonrisa, cada palabra, cada lágrima que sus ojos derramaban, el recibimiento que le hacían al llegar a cada lugar; cada una de esas cosas le hacía sentir una inmensa felicidad y ganas de continuar entregando cada vez más lo mejor de sí, así tuviera que sacrificar ciertas cosas en su vida personal. Una de ellas, el hecho de no tener una relación estable, pues su rutina no se lo permitía. Tal vez eso sería un punto a favor de intentarlo con Santiago y que a la vez también podría ser riesgoso, debido al exceso de convivencia que empezarían a tener al momento del inicio de la gira de conciertos.

Había sido un día de arduo trabajo, los fans españoles eran demasiado eufóricos y eso le encantaba, pero también la dejaba exhausta. Necesitaba salir un rato para distraerse un poco. Xavi Martínez, director del programa radial más importante de Europa, ‘Euroclub’, como todo un caballero que era, las invitó a tomar algo. Luis y Pedro ya tenían planes, razón por la cual las invitadas solo serían Dulce y Fran, pero, por cuestiones de salud, Cookie decidió quedarse en el hotel

-Fran: ¿Segura que vas sola con Xavi?

-Dulce: Si, ¿Qué tiene de malo? Tampoco estás tan grave como para que me quede contigo ¿O sí?

-Fran: No, si no lo digo por eso. Con descansar un poco esta maluquera se me pasa y amanezco bien. Lo digo por ti, sabes perfectamente bien cuáles son sus intenciones contigo y creo que también sabes como es.

-Dulce: Ya sé, pero la última vez le dejé las cosas muy claras. No creo que intente nada nuevamente y, de ser así, tampoco pasaría nada. No soy tan mensa como crees.

-Fran: ¡Ajá! Si tú lo dices –Dijo en voz baja, pero Dulce alcanzó a escuchar-.

-Dulce: ¿Qué dijiste? Repítelo.

-Fran: Nada, nada. Que te vaya muy bien. Mejor te dejo para que termines de arreglarte.

-Dulce: Que mala amiga, eh? Yo en tu lugar me quedaría y te ayudaría.

-Fran: Que sensible andas últimamente.

-Dulce: Tranquila, si no quieres puedes irte. Igual y puedo vestirme sola, ¿No?

-Fran: ¡Ok! Me quedo. No sé por qué termino haciendo siempre lo que quieres.

-Dulce: Porque me quieres.

-Fran: ¡Ajá! –Dijo no muy convencida, pero a manera de broma- Digamos que sí.

-Dulce: -cambiando de tema- ¿Se me ve bien esto?

-Fran: Si, maruja –Cambiando de tema nuevamente- Oye pero, cuídate ¿Si?

-Dulce: Si cukita, a veces pareces mi mamá. Tampoco soy una adolescente de dieciséis años.

-Fran: Pues a veces pareces de trece –Decía mientras se alejaba de ella-.

-Dulce: No huyas, que no pienso hacerte nada… por ahora.

-Fran: Oye, pero hablando en serio. No vayas a hacer nada de lo que te puedas arrepentir después, sabes que en México está Santi esperándote.

-Dulce: Me cae que tú quieres más a Santiago que yo.

-Fran: Pueees… si no lo quieres yo lo recibo encantada –decía bromeando-.

-Dulce: ya tomé una decisión –la expresión de su rostro cambió y sus ojos brillaban con un tono de enamorados-

-Fran: -interrumpiéndola- Lo vas a batear por enésima vez y me lo regalarás a mí.

-Dulce: ¡Si serás mensa! Creo que lo intentaré. Igual nada pierdo.

-Fran: ¡Marujita! –Abrazándola efusivamente- Ya era hora que te decidieras, porque estabas como lentica, eh?

-Dulce: Si ya sé. Bueno, deja que termino de arreglarme. No debe tardar Xavi.

-Fran: No vayas.

-Dulce: Cukita, no empieces ¡Por favor!

-Fran: Mary, sabes que tengo mis dotes de bruja, muy de vez en cuando, pero los tengo y algo me dice que si quieres algo con Santiago sería mejor que no vayas.

-Dulce: Me cae que te equivocaste de época al nacer. Estarías perfecta siendo de la edad de mi mamá.

-Fran: Está bien, haz lo que quieras. Trátame de loca y todo lo que sea, pero después no te lamentes y te tocaré el hombro diciéndote: ‘Te lo advertí’

-Dulce: Me das miedo cuando empiezas con tus paranoias, mejor me voy. Bye –Le dio un beso en la mejilla, un ligero abrazo y se fue- Cuando salgas me cierras bien la habitación.

Al bajar ya se encontraba él esperándola en el lobby del hotel, muy bien vestido, con el estilo que lo caracterizaba. La observaba detenidamente, con aquella mirada misteriosa y penetrante que algunas veces la ponía de nervios, esta vez no podía ser la excepción. 

Al momento de notar la manera como la miraba se reprochó a sí misma por no haberle hecho caso a su amiga cuando le decía que no fuera. Aunque no sintiera nada por él, su mirada la intimidaba y algunas veces le hacía perder el control, temía que en esa ocasión pudiese hacer algo que fuera más allá de su voluntad a causa de la hipnosis de aquellos oscuros y fuertes ojos.





Capítulo 9


Al subir al avión se sentó en su lugar, junto a la ventana, como le gustaba, ajustó su cinturón de seguridad e inmediatamente se olvidó del mundo que la rodeaba, sólo pensaba en lo que de ahora en adelante se venía, era un momento de suma importancia para su carrera y quería hacer todo lo mejor que estuviera a su alcance. Pensaba en sus fans, en aquellas personas que para ella eran prácticamente unos desconocidos, pero que se habían convertido en una parte demasiado importante en su vida, sencillamente la hacían tan feliz, a diario le demostraban cariño, compañía y apoyo incondicional. Además de su familia y los verdaderos amigos, eran ellos los que habían estado a su lado durante el transcurso y todo el proceso de creación de aquel proyecto que era tan suyo como de ellos, lo había construido de la mano de todos ellos y el hecho de ahora compartirlo con quienes de cierta manera habían sido sus creadores y una fuente muy grande de inspiración le hacía sentir algo inexplicable, le embargaba de emoción el hecho de pensar que durante ese viaje que apenas comenzaba contaba con el apoyo de tantas personas y que además podría disfrutar de aquella alegría de su lado.

Se sentía inmensamente feliz, además de presentar a los medios de comunicación en cada país el resultado de todo su esfuerzo y trabajo durante los últimos meses de su vida, tendría la oportunidad de compartir un rato con aquellas personas que le habían dado tanto y por quienes de cierta manera se encontraría en los lugares a donde iría.
No veía la hora de que aterrizara ese avión en el que iba y pisar aquellas tierras “extranjeras” pero que sin duda también sentía como su propia casa, debido al calor que en cada una de ellas recibía por parte de su gente. La primera parada sería Bogotá-Colombia. Amaba ese país, ya que fue el primer lugar en donde le abrieron las puertas internacionalmente alguna vez, aquello sería algo que nunca olvidaría, además del apoyo que siempre le habían brindado, siempre la esperaban con una sonrisa y con los brazos abiertos. Sería la primera vez que estaría allí luego de muchos años, pero esta vez sería sola, así que las cosas podrían ser diferentes, todo ese asunto le inquietaba mucho, aunque sabía que hacía las cosas muy bien y contaba con el apoyo de mucha gente, le era muy difícil ocultar los nervios que implican enfrentarse a una experiencia aparentemente vivida anteriormente, pero nueva a la vez.

Pensando en cómo serían sus próximos quince días, entre aviones, hoteles, entrevistas, fotos, firmas de autógrafos, convivencias con fans y todo lo que una promoción implica, se dejó vencer por el sueño, en menos de media hora ya estaba profundamente dormida, hasta un rato después, cuando Fran, quien viajaba a su lado la despertó para saber si tomaría el servicio que ofrece el avión.

Luego de comer un poco, su mirada se quedó fija en las nubes, a través de la ventana observaba aquella inmensidad en la que se encontraba, ahora pensaba en Santiago. El solo hecho de pensar en alejarse de él le estremecía el cuerpo y aunque tampoco estuviera muy segura de que estar con él fuera lo adecuado, ya no quería esperar ni pensar más, para saber lo que podría suceder tendría que intentarlo y averiguarlo por sí misma, por lo que decidió, que a su regreso a México le daría una muy grata sorpresa, aunque era consciente de que debía dejarle también las cosas claras para que no tuvieses falsas expectativas de una relación que no sabían si podía funcionar.

Una vez más, su tan querida amiga la sacó de sus pensamientos

-Fran: Tranquila, que solo serán quince días sin verse. Cuando aterricemos en Bogotá le hablas para que acorten la distancia –Le decía muy divertida y segura de que pensaba en Santiago-.

-Dulce: ¿De qué hablas?

Cookie solo la miró de forma acusadora, Dulce le devolvió la mirada a manera de reproche

-Fran: No me niegues que estabas pensando en Santiago porque esa ni tú te la crees – Dulce solamente dejó salir un largo y profundo suspiro– ¿Qué piensas hacer? O ¿Todavía no te decides?

-Dulce: No sé Fran, ¿Tú crees que esté bien darle una oportunidad sin estar segura de lo que siento? Y ¿si no funciona?... Yo lo quiero mucho y no me gustaría hacerlo sufrir

-Fran: ¿Por qué sólo piensas en lo malo que puede ser? ¿No se te pasa por la cabeza pensar que sí puede funcionar y que podría resultar algo hermoso? Si sigues con esa actitud te vas a quedar solterona toda la vida y perderás las mejores oportunidades que puedas conseguir.

-Dulce: Gracias por tus ánimos, eh?

-Fran: Pero es que es la neta. Sabes bien que no te lo digo en mala onda. Dulce, no puedes permitir que el miedo esté siempre delante de todo y perder lo que te mereces por temor a equivocarte. ¿Por qué no aplicas todo lo que dices? Esto lo he aprendido de ti y ¿Ahora me toca repetirte la lección cómo una niña pequeña? ¡No manches wey! Tú no eras así.

-Dulce: Es que no es fácil. Después de tantos errores aprendes que es mejor actuar cuando estés completamente seguro de lo que piensas hacer y este no es mi caso. No quiero equivocarme, tanto por mi bien, como por el suyo.

-Fran: ¿No crees que vale la pena arriesgarse? ¿Piensas quedarte toda la vida sentada pensando en que es lo que debes hacer? El tiempo no está de sobra como para que juegues con el… Además, ya como que nos empieza a pitar el tren. Es hora de ponernos serias –Decía ahora bromeando-.

-Dulce: Vieja estarás tú, porque yo apenas estoy en la flor de la juventud.

-Fran: Ay si tu. Sólo te llevo unos cuantos mesesitos y ya te crees muy joven.

-Dulce: ¿Mesesitos? ¿Quieres que te recuerde cuanto me llevas?

-Fran: Ay que delicada eres. Ya ni una bromita aguantas. Me cae que si e urge un novio.

-Dulce: ¡Pend*ja! –Dicho esto se giro y volvió a fijar su vista en la ventana hasta quedar nuevamente dormida-.

Durante el regreso a casa, el no pudo evitar pensar en lo que había sucedido minutos antes de su partida. En ese momento se sentía tan confundido, había llegado a pensar que su respuesta definitiva sería un NO, pero sus últimos actos ahora le decían todo lo contrarío. Su confusión ahora era mayor que antes, pues no sabía qué era lo que pasaba por la cabeza de aquella mujer que tanto quería y por lo tanto, no sabía qué era lo que de ella podría esperar.



En una cafetería de la ciudad de México, dos de las mejores amigas de Dulce se encontraban en medio de una conversación muy interesante

-Samantha: Oye y ¿Este Rodrigo al fin qué? ¿Sigue en onda con Mary o qué onda?

-Ivalú: Pues ya sabes, lo mismo de siempre, es un eterno enamorado y ella ni le presta atención. Yo creo que ya se cansó, porque tiene tiempo que no la busca, desde que lo bateó en el cumple de Mau.

-Samantha: ¿No crees que necesite un empujoncito? Para que ya le haga caso, ¿No?

-Ivalú: Bueno y ¿De cuándo acá tu tan interesada en esa relación?

-Samantha: No, nada. Yo solo decía… Solo que me parece un buen partido para ella y como tampoco se decide por Santi, pueeess…

-Ivalú: ¡Ah! Es que ya sé por dónde va la cosa. Todavía te late Santiago.

-Samantha: ¡Ash! Si, si y no lo puedo negar. Neta que he intentado sacarlo de mi cabeza, pero no puedo. Y bueno, si Mary no lo quiere, ¿Qué de malo tendría que haya algo entre él y yo?

-Ivalú: Pero él la quiere a ella.

-Samantha: Eso es lo de menos, yo podría ayudarlo a olvidarla.

-Ivalú: Wey, ¡no manches! ¿Neta estás pensando en hacerle eso a Dulce?

-Samantha: ¿Hacerle qué cosa? Bien sabes que no quiere nada con él y si  ella no lo aprovecha, pues yo sí. Porque hombres cómo ese no se encuentran a la vuelta de la esquina.

-Ivalú: -Hizo un gesto negativo en su rostro y suspiró- ¿Qué piensas hacer?

-Samantha: Lo invitaremos a tu cumpleaños.

-Ivalú: ¿Qué? Pero ¡Estás loca! ¿Qué te pasa? Si me he cruzado cuatro veces por ahí con él es mucho y eso porque va con Mary

-Samantha: Ay pero que antisocial eres. Tienes que abrirte más, es bueno conocer nuevas amistades y si no lo invitas tu igual irá como mi acompañante, porque no pretenderás que vaya sin una pareja y me quede toda la noche viendo como los demás bailan ¿O sí?

-Ivalú: ¡Ash! No sé ni por qué te hago caso. Haz lo que quieras, pero solo te advierto algo: No quiero problemas con Dulce María, si se enoja o se entera de algo a mí no me metas.

-Samantha: ¿Por qué tendría que enojarse? ¿Acaso estamos haciendo algo malo? –Ivalú solo la observaba- Igual y ella no tiene una relación ni nada parecido con Santiago, así que no se lo estoy quitando. Y por si fuera poco, no es el centro del mundo que los demás no pueden hacer algo porque a la señorita no le gustaría que lo hagas ¿O sí? –Decía sarcásticamente- ¿No crees que es momento que deje de ser tan caprichosa y se dé cuenta que no puede tener todo lo que quiera y cuando quiera a su disposición?

-Ivalú: Bueno, no te puedo negar que a veces si se pasa de caprichosita, pero también es una excelente amiga, la mejor de todas y te aseguro que jamás haría eso que tú piensas, es más, si supiera que te gusta tanto Santiago no lo pensaría dos veces y de una se haría a un lado para dejarte el camino libre.

-Samantha: ¿Escuchas lo que estás diciendo? Yo no quiero que me lo regale, porque sé que soy capaz de conseguir a alguien que me quiera a mí por lo que soy, también tengo mis atributos y no necesito que ella se haga la buena amiga y por lástima me regale algo que no quiere.

-Ivalú: Dulce no es así y lo sabes.

-Samantha: Pues claro ¿Cuándo será el día que aceptes algún defecto de Mary? Si tiene a todas sus “amigas” –hizo mucho énfasis en aquella palabra- cómo súbditos detrás de ella y todo lo que diga eso se hace.

-Ivalú: ¿Qué te pasa Samantha? ¿De cuándo a acá tanto odio hacia Mary? ¿No que muy hermanitas y no sé qué?

-Samantha: No es ningún odio, yo a Dulce la adoro. Sólo que me di cuenta de algunas cosas que antes no tomaba en cuenta y que realmente si son importantes, así que ya no pretendo seguir dejándolas pasar como siempre.

-Ivalú: ¿No será que se te está despertando la envidia?

-Samantha: ¿Ves? ¿Ves? ¡Eso es lo que pasa! Todos tienen una venda en los ojos de que ella es la mejor de todas, la amiga tierna, la comprensiva, la inteligente, a la que le va bien en todo y entonces si alguien quiere hacer notar su presencia ya le tiene envidia. Las cosas no son así, val. Mary no es el centro del mundo. Neta que están mal.

-Ivalú: ¡No! La que está mal eres tú. Neta ¿Qué te pasa?

-Samantha: Ay no quiero discutir por esto. Mejor le hablo a Santiago.


Llegando a casa de su amiga Jimena recibió una llamada que jamás esperó

-Santi: ¿Bueno?

---: ¡Hola Santi!

-Santi: ¡Eh! Hola. Disculpa, ¿Quién habla? No tengo registrado tu número.

---: Debí suponerlo. Habla Samantha, si sabes quién soy ¿No?

-Santi: ¿La amiga de Dulce?

-Samantha: -Hizo un gesto de desagrado- Si, la misma.

-Santi: ¡Ah! Hola, ¿Cómo vas?

-Samantha: Ahora muy bien y ¿tu?

-Santi: Muy bien, gracias. Y ¿Puedo saber a qué se debe tu llamada?

-Samantha: Era para hacerte una invitación. Este sábado es el cumpleaños de Ivalú y pues me pidió que te avise que ahí te espera.

-Santi: ¡Eh! Gracias –decía desconcertado- Gracias por la invitación. No sé si pueda estar, pero trataré.

-Samantha: No ¿Cómo así? ¿Por qué no puedes? Tienes que ir.

-Santi: Lo que pasa es que… ¡Ah! Si, ya quedé de hacer algo con una amiga.

-Samantha: Ay no, pero no puedes hacernos esto. Nosotras que con tanto cariño te invitamos y nos rechazas. Te queda muy mal, eh?

-Santi: Bueno, está bien. Haré todo lo posible por estar ahí, ¿vale?

Luego de que le diera todos los datos de hora y lugar ella buscaba pretextos para no cortar la llamada y el no encontró más remedio que hacer como si se hubiese cortado.

Al cortar se encontró con la mirada expectante de su amiga, quien esperaba con lujo de detalles saber de quién se trataba aquella llamada

-Santi: Tenemos fiesta el sábado.

-Jimena: ¿Tenemos? ¿Escuché bien?

-Santi: Si, escuchaste muy bien. El sábado tú y yo nos vamos de fiesta.

-Jimena: Bueno ¿Tu te enloqueciste o qué? Yo estoy casada, ¿Cómo pretendes que me vaya de fiesta contigo y mucho menos con gente que n conozco?

-Santi: Jime ¡Por favor! –Le decía en tono suplicante- Acompáñame.

-Jimena: No, Santi. Mejor dime ¿Por qué tanto interés en ir acompañado?

-Santi: Porque las amigas de Dulce están locas y no sé ni para que me invitan a una fiesta suya, si las pocas veces que nos hemos visto ha sido en uno que otro evento al que voy con ella. No hay mucha amistad que digamos como para que me inviten, ¿Estás de acuerdo? Además, esa que me llamó como que me da la impresión de que quiere algo más.

-Jimena: -Soltó una carcajada- Santiago Cucicaw ¿Tú huyéndole a una mujer? Jajajaja lo veo y no lo creo. ¿Pues tan peligrosa es o qué?

-Santi: No te rías. Y no sé cómo sea, solo que no me interesa.

-Jimena: y ¿Desde cuándo rechazas la oportunidad de una vieja que a lo mejor sólo quiere un acostón contigo?

-Santi: En primeras no he dicho que se trate de eso. Segundo, no soy tan perro como dices y tercero es amiga de Dulce ¿Cómo crees que podría tener algo con ella?

-Jimena: ¡Ah! Es que va por ahí. El problema es esa niña que te trae loco y ya no te deja pensar en nadie.

-Santi: Tampoco, no exageres.

-Jimena: -Soltó una nueva carcajada-Mírate nomás, si se te cae la baba cuando hablas de ella.

-Santi: Bueno si, lo acepto. La quiero mucho y no quiero hacer nada que pueda afectar nuestra posible relación, ¿Contenta?

-Jimena: Tú lo has dicho: “POSIBLE RELACIÓN”. Aun no hay nada, por lo tanto no hay nada que pueda reclamarte en caso de que suceda algo.

-Santi: ¡Che! ¿Que no entendés que el hecho de que suceda algo con su “amiga” elimina cualquier posibilidad con ella?

-Jimena: Pero ¿Por qué tendría que pasar eso? Si no tiene ningún derecho sobre ti.

-Santi: No conoces a Dulce. Para ella la amistad es algo intocable y con sólo saber que una de sus amigas siente algo por mí no dudaría en hacerse a un lado. Te lo puedo asegurar.

-Jimena: Yo creo que eso es como caprichito de la nena y a ti ya te perdimos. Sólo estás detrás de sus faldas.

Prefirió cambiar de tema para no crear una discusión y luego de pasar una tarde muy agradable con la que era su mejor amiga regresó a su departamento, a su ambiente, donde podía pensar sin interrupciones ni distractores. Se sentó en el balcón, en aquella terraza rodeada de plantas que tanto amaba y cuidaba. En sus manos una guitarra y un lado de su asiento una botella de vino y una copa.

Observando las estrellas no podía dejar de pensar en ella e imaginar una posible futura vida juntos, solo los dos, en donde solo existiera su amor, aquel amor que él se encargaría de hacer crecer en su corazón, tanto como el que ya existía dentro del suyo. Una sonrisa  en su rostro se dibujaba y sus ojos se iluminaban de solo imaginarla sonriendo y que la causa de ello fuera él y nadie más que él.

Algo que le inquietaba un poco era el tema de aquella llamada. Nunca había sido muy allegado a las amigas de Dulce como para que lo invitaran a fiestas a las cuales ella no asistiría, además de lo que desde antes ya había percibido por pate de Samantha, pero que había decidido obviar al pensar que solo podrían ser ideas suyas. Ahora sus sospechas aumentaban y era capaz de asegurar que no se equivocaba al pensarlo. Pero le agobiaba saber que Dulce podría enterarse de aquello y pese a eso comenzaran a complicarse las cosas, justo en el momento en que empezaba a asumir que estaba dispuesta a intentarlo con él.

Ya no había marcha atrás, la invitación estaba aceptada y para colmo iría solo. De lo único que estaba seguro es que no permitiría que intentase algo y le dejaría claras las cosas en caso de que pretendiese hacer algo para que no volviera a suceder.




Capítulo 8


Los siguientes días fueron muy agitados, entre los ensayos, presentaciones, entrevistas, firmas de autógrafos, convivencias con los fans, sesiones de fotos, promociones y todo lo que el lanzamiento de un disco requiere no habían tenido tiempo de hablar a solas nuevamente, por lo que aquel tema había quedado en el olvido… Aparentemente.

Las palabras de sus amigas, aquellas que eran como sus hermanas del corazón, los consejos de sus hermanas de sangre y la experiencia de su madre en los últimos días cada vez se hacían más intensos, aunque algunas veces quisiera dejar de escucharlas, sabía que en cierta parte tenían la razón, cada una de ellas la conocía perfectamente y eso le hacía tener presente que no la incitarían a tomar una mala decisión. Todas coincidían en lo mismo: “Date una oportunidad de volver a confiar”, “No te dejes llevar por el miedo a sufrir”, “Santiago es un buen hombre”, “Dale la oportunidad de quererte”, “Con intentarlo nada pierdes”. Una y otra vez retumbaban en su cabeza estas palabras, pero, ¿Dónde quedaba ella?, las había escuchado a todas, pero ¿Qué decía su corazón? ¿Estaba preparada para afrontar una nueva relación? ¿Había podido enterrar por fin lo que para ella había detrás de un gran amor? ¿Podría volver a entregar su corazón a otra persona? ¿A que estaba dispuesta en ese momento? ¿Qué era lo que quería?

Tal vez las cosas estarían muy claras, pero para ella en esos momentos no era así, muchas veces sucede que aunque tengas muchas ganas de intentar algo, el miedo se hace más fuerte y no es solamente miedo a perder o a fracasar en algo, sino ese miedo que viene de haberlo intentado más de una vez que te hace creer que tal vez ya no valdría la pena intentarlo una vez más, porque conociendo del tema existe la posibilidad de que los resultados sean los mismos que las anteriores ocasiones o tal vez peores.

Todo era muy confuso para ella en esos momentos. Si, sabía que Santiago la quería y estaba dispuesto a intentar algo con ella, también sabía que le podría ir bien estando a su lado, pero aun no sabía que era lo que ella misma sentía, había algo que la atraía hacia él, pero… ¿Qué era? Definitivamente amor no, sabía perfectamente que por más que quisiera seguía pensando en aquella otra persona que tanto tiempo atrás se había robado su corazón; aunque no tuviera un prototipo de hombres, algo en su físico le atraía y eso lo sabía perfectamente, pero había algo más, algo que le inquietaba y aun no podía descubrir que era; eso era quizá lo más difícil dentro de todo, el hecho de no saber exactamente lo que sentía por el y por ende que era lo que podría entregarle al abrirle sus puertas.

Al llegar al lugar donde hacían los ensayos con la banda encontró todo cerrado –“Aun es temprano” – Pensó. Se sentó en el andén a esperar que llegara alguien con llaves para poder entrar. Mientras esperaba no podía dejar de pensar en ella, unos meses atrás sólo se preocupaba por andar de fiesta en fiesta, divertirse, paseos con los amigos y tocar su guitarra, no tenía planeado enamorarse y mucho menos andar como un “perro” detrás de una mujer que no sentía nada por el, pero al conocerla habían cambiado de un momento a otro todos sus planes, ahora sólo pensaba en como conquistar el corazón de Dulce, todo el tiempo se preocupaba porque ella estuviera bien, a la primera oportunidad trataba de acompañarla siempre a donde fuera, cambiaba cualquier plan por estar a su lado, aunque ella no lo notara se había esmerado en enamorarla, pero al parecer todo lo había tomado como una bonita amistad y en esos momentos era eso lo que más le molestaba, porque así sería más difícil hacer que cambiaran las cosas entre ambos.

Aquella voz que tanto amaba lo sacó de sus pensamientos

-Dulce: ¡Santi! ¿Qué haces ahí sentado? ¿Tiene mucho rato que llegaste?

-Santi: ¡Eh! Hola Dul, no hace mucho que llegué, cómo unos diez minutos a lo sumo, pero parece que no hay nadie, porque veo todo cerrado.

-Dulce: Que raro, quedamos que el ensayo comenzaba hace quince minutos exactamente. Afortunadamente traigo mis llaves, levántante y entramos.

Luego de haber ingresado al lugar la situación se ponía inevitablemente tensa, ninguno de los dos se atrevía a pronunciar palabra y un silencio incómodo los invadía, así que, mejor decidió levantarse rápidamente a hacer algo para evitar que a él se le ocurriese tocar el tan temido tema que habían dejado pendiente algunos días atrás

-Dulce: ¡Eh! Voy a llamar a Fran para ver por qué no llega y que sabe de los demás. Con tu permiso –Se disponía a salir del lugar, pero el la detuvo-.

-Santi: ¡Espera! –La trajo hacia si tomándola delicadamente de un brazo- ¿Por qué me huyes?

-Dulce: ¿Qué?... N… nn… no, no te huyo –Comenzaba a ponerse nerviosa– Sólo necesito llamar a Fran.

-Santi: Dulce, no busques pretextos para evitar quedarte a solas conmigo ¡Por favor! Tenemos una conversación pendiente y lo sabes.

-Dulce: Si, lo sé y no lo he olvidado. Pero, neta, se me hace extraño que nadie haya llegado aun. Deja le marco a Fran y luego hablamos tu y yo, ¿Va? –Aunque no tuviera muchas ganas de tomar el tema, sabía que en algún momento tendría que enfrentarlo, pero en esos momentos solo lo hacía para zafarse de la situación-.

-Santi: Ok, ve.

Cuando comenzaba a marcar entró Fran corriendo como loca a la habitación

-Fran: Perdón, perdón, ya sé que vengo tarde, pero es que me cogió un trancón horrible.

-Dulce: No te preocupes, Fran. Sólo estamos Santi y yo, y no llevamos mucho tiempo aquí ¿Sabes algo de los demás?

-Fran: Si, parece que hoy todos se pusieron de acuerdo para no venir. Me temo que se cancela el ensayo hasta que regresemos de la promoción.

-Santi: Pero ¿Por qué nadie viene?

-Fran: Ya saben que hoy es el casting para la nueva serie de Pedro y Luis, sólo iría Pedro y Luis venía al ensayo, pero tuvieron un contratiempo y tuvo que estar presente también; Blue ya sabían que tiene concierto esta noche con Paty en Puebla, B*cho tuvo que hacer vueltas de banco y al parecer se tarda un poco, Eddie amaneció enfermo y al Tío Beto le retrasaron su vuelo desde Mérida y apenas va a despegar el avión. Así que, ni modo que ensayemos los tres, porque los instrumentos y yo cómo que no nos llevamos muy bien.

-Dulce: Viendo que no hay nada que hacer ¿Me acompañas a comprar algunas cosas?

-Fran: -Comprendió perfectamente las intenciones de su ofrecimiento– Lo siento, ya quedé con Iliana de hacer algo, sólo llegué hasta acá para avisarles porque supuse que ya estaban aquí.

-Dulce: Fraaan –La miró suplicante-.

Al darse cuenta Santi la miró, tratando de hacerle entender que era el momento.

-Fran: Lo siento amiga, ahí te ves. Bye Santi.


Él le agradeció para sus adentros y sólo hizo con su mano una señal de despedida.

Al saber que ya no le quedaba de otra, se volvió hacia él y dando un largo suspiro le dijo:

-Dulce: Mejor vamos a otro lugar ¿No?

-Santi: ¡Eh! Claro –Se extrañó al escuchar sus palabras, lo último que se imaginaba en esos momentos sería que ella misma lo propusiera– Aun es temprano ¿Te parece bien si vamos al café que está cerca?

-Dulce: Si, está bien.

Fueron caminando, pues el lugar se encontraba apenas en la esquina, durante el trayecto todo estuvo en absoluto silencio, cada quien pensaba en lo que tenía que decir. El, aunque un poco temeroso, preparaba su discurso para hacerle saber las intenciones que tenía, necesitaba hacerla sentir segura a su lado y demostrarle que estaba dispuesto a hacerla feliz, debía encontrar las palabras adecuadas para lograr convencerla, sabía perfectamente que su mayor obstáculo era aquel miedo a sufrir nuevamente que la invadía y tendría que buscar la manera de brindarle la mayor seguridad y confianza hacia él.

Por su parte, ella se encontraba muy nerviosa, era consciente de que la esperaba una conversación sumamente seria y que al interior de ella tendría que tomar una decisión, que de cierta manera giraría un poco el sentido de su vida; aun no estaba segura de si intentar algo con Santiago era la mejor opción, pero tampoco quería dañarlo y hacerlo sufrir, era una buena persona y no lo merecía, tal vez tendría que escuchar lo que él tendría que decirle para tomar la mejor decisión y no arrepentirse luego de ella.

Al llegar al lugar el la dirigió hasta una mesa apartada para comodidad de ella, evitando que se sintiera asediada por las miradas de la gente y evitar posibles interrupciones.

Ambos necesitaban tomar algo para relajarse, ella pidió un café descafeinado, pero bien cargado y él se inclinó por algo más refrescante: nevado de café con adición de arequipe

-Dulce: Santi…

-Santi: Dul…

Parecía como si se hubiesen puesto de acuerdo para hablar, lo hicieron al mismo instante, por lo que el, como todo un caballero le cedió el turno

-Santi: Dale, tu primero.

-Dulce: Ok –Suspiró profundo– Santi… este… -No sabía que decir– creo que mejor tu primero.

-Santi: ¿Segura?

-Dulce: Si, dale. Te escucho.

-Santi: Bueno, Dulce… yo –Luego de dudarlo por un segundo, posó sus manos delicadamente sobre las de ella que se encontraban sobre la mesa- bueno, ¿Recuerdas lo que te dije el día de la presentación en el lunario?

-Dulce: Claro que si –El sonido de su teléfono celular los interrumpió- permíteme un segundo.

-Santi: Descuida…

-Dulce: ¿Bueno?... ¡Ah! Hola Adri ¿Qué tal?... bien, gracias… ¿Ocupada? Pueees –Miró a Santiago- si, algo ¿Por qué?... ¿Ahorita? –Una vez más lo miró tratando de preguntarle algo, pero él no decía ni hacía nada más que escuchar atentamente sus palabras y tratar de descifrar aquella conversación- ¿Es muy urgente? –Esta vez el solamente asintió, dándole a entender que fuera tranquila- Va, dame 20 minutos y estoy allí. Ok bye –Se dirigió hacia el- Santi, discúlpame. Me hablaba Adriana porque surgió un percance con las cosas de la fundación y me necesitan urgente

-Santi: No te preocupes, ve tranquila ya tendremos otra oportunidad para hablar.

-Dulce: ¿Te parece esta noche? Prometo que trataré de desocuparme lo más temprano posible.

-Santi: Esta bien y no te aflijas si luego no puedes, me avisas y lo dejamos para otro día.

-Dulce: Gracias –Se acercó a él, le dio un ligero beso en la mejilla y un corto abrazo-.

-Santi: ¿Paso por ti?

-Dulce: Me parece bien, estaré en casa de mis papas. Más tarde te confirmo y cuadramos la hora.

-Santi: Listo, que te vaya bien.

Afortunadamente no era nada grave el asunto por el cual la llamaron, la reunión terminó temprano y quedó con Santi de que pasara por ella a las 9:00 pm para tener tiempo de arreglarse.

Apenas eran las 8:30 y ya estaba completamente lista, raro ¿no?... Si, tal vez un poco raro estar lista mucho antes de la hora acordaba, pero tendría que ser así o de lo contrario terminaría arrepintiéndose de ir. Sus nervios saltaban a flor de piel, esta vez no habría quien los interrumpiera, tendría que afrontar por fin la situación y darle una respuesta, se sentía muy ansiosa por lo que sucedería. Desde las 7:00 pm comenzó a arreglarse, se probó mil prendas de su armario, más de 8 cambios, entre blusas, shorts, pantalones y vestidos no sabía que escoger, terminó usando un vestido blanco con bolas azul turquesa, a la altura de la rodilla, zapatos de tacón azul que combinaban perfectamente, maquillaje muy suave, pero que resaltaba la belleza de sus ojos y cabello suelto con algunas ondas en las puntas; se veía extremadamente linda y natural. Su madre y su hermana gozaban divertidas de verla tan ansiosa mirando la hora a cada momento; le hacían bromas ocasionando que se alterara cada vez más, si no hubiese sido porque el sonido del timbre la detuvo, le hubiese arrancado la cabeza a cada una para que dejasen de molestarla.

Abrió la puerta y ahí estaba el, con camisa y pantalón negro, al verlo sintió que una extraña sensación recorría por completo su cuerpo; en ese momento se sentía como una adolescente cuando va a salir por primera vez con un chavo, parecía absurdo que estuviera viviendo nuevamente aquella clase de sensaciones, pero no podía hacer nada contra eso, simplemente lo sintió sin poder detenerlo y a decir verdad, en aquel instante no le molestaba mucho.

Entró un momento a la casa y saludó a las que si todos sus planes salían bien, se convertirían en su cuñada y suegra.

La llevó a un lugar exclusivo de comida oriental en la Ciudad  de México, cuando de invitar a cenar a Dulce se trataba no tenía que pensar dos veces a donde llevarla, sabía perfectamente cual era su comida favorita y aquel lugar era especial, un poco nuevo, ella aun no lo conocía y por eso estaba seguro que la descrestaría al entrar, sumándole a eso que el gourmet era exquisito.

Al llegar los condujeron a la mesa que con anterioridad él había reservado y luego de hacer su pedido y degustar una apetitosa entrada decidió iniciar una conversación más animosa para crear un ambiente más cómodo antes de que llegara el momento de echarle todo su discurso.

Al terminar la comida fue ella quien decidió cambiar de tema

-Dulce: Santi… yo…

-Santi: Por favor, escúchame un momento y ya luego me dices lo que sea que tengas que decir, ¿Está bien?

Ella solamente asintió y lo miró fijamente, como ya lo hacía el


Me muero por conocerte,
Saber que es lo piensas,
Abrir todas tus puertas
Y vencer esas tormentas que nos quieran abatir…

-Santi: Dulce, yo… bueno, tu –estaba más que nervioso, no sabía como empezar- … desde que te conocí sentí algo muy especial por ti y a medida que pasa el tiempo he sentido que eso crece cada vez más… eres una mujer maravillosa y sé que has sufrido mucho, pero también sé que no mereces eso… y yo, bueno, si tu me lo permites, estoy dispuesto a…

-Dulce: -posó su dedo índice en sus labios para que no terminara de hablar- No hay necesidad de que continúes… Santi, mira… bueno, tú lo has dicho, he sufrido mucho y no sé si estoy preparada para afrontar una relación ahora…

-Santi: Pero, dame la oportunidad de demostrarte que esta vez puede ser diferente… No sabes lo que siento al ver tu mirada perdida y saber que sigues pensando en eso, no lo mereces… yo estoy dispuesto a entregarte las mejores sonrisas… No me perdonaría el hecho de hacerte sufrir una vez más… Sólo necesito que confíes en mí…

-Dulce: Es que, el problema no eres tú, la del problema soy yo… no sé que es lo que siento por ti y no sé si pueda llegar a corresponderte de la misma manera a lo que tu me entregas

Y ver en tu rostro cada día
Crecer esa semilla,
Crear, soñar, dejar todo surgir,
Apartando el miedo a sufrir.

-Santi: ¿Por qué no lo intentas?... Nada pierdes y tampoco voy a presionarte

-Dulce y ¿Si no funciona?

-Santi: Si no lo intentamos no podremos saberlo.

-Dulce: No me gustaría hacerte daño

-Santi: No creo que eso suceda

-Dulce: Pero, es que…

El sólo la miraba esperando una respuesta

-Dulce: Déjame pensarlo, ¿Si? No quiero tomar una decisión apresurada y que nos hagamos daño los dos

-Santi: Está bien, tómate el tiempo que sea necesario

-Dulce: Que te parece si… bueno, sabes que en dos días me voy de promoción por Sudamérica y Europa y pues regreso a México por ahí en unos 15 días… ¿Está bien si te digo cuando regrese?

-Santi: No sé si pueda esperar tanto  tiempo –Comenzaba a serenarse y ya sonreía nuevamente- pero bueno…

-Dulce: Ay no seas tan desesperado, que tampoco es una eternidad –Ambos rieron-.

Luego de eso se fue tranquilizando más la situación, al salir del restaurant fueron a caminar un rato por el centro de la ciudad, aunque todavía no tuvieran una “relación” parecían un par de enamorados adolescentes caminando divertidos por las calles, riendo de cualquier cosa y disfrutando de las bellezas que la noche entregaba. De vez en cuando él le robaba uno que otro beso, a los que ella no se resistía, pero que tampoco permitía que trascendieran mucho, pues estaba consciente de que no debía darle tantas alas para volar si aun no estaba muy segura de lo que sucedería. Lo que sí sabía es que se la estaba pasando muy bien a su lado y eso le encantaba, pero aun albergaba dentro de sí un poco de miedo, por lo que no quería lastimarlo también a él.

Pasaron dos días en los que no se vieron por ningún motivo, aunque la extrañaba, había prometido no presionarla y esperar a que regresara de su viaje. Pero al parecer la paciencia comenzaba a agotarse, la espera se le hacía muy larga y aun no se iba de México, no sabía si sería capaz de soportar dos semanas más; así que, decidido a verla por lo menos 5 minutos le marcó.

A ella, aunque se le hacía raro que no la hubiese vuelto a buscar desde aquella noche, pensaba que era culpable por lo que le había dicho, así que no le quedaba de otra más que ser consecuente con lo que decía y hacía, lo que implicaba esperar hasta su regreso para hablar con él; sin embargo, afortunada o desafortunadamente, por alguna razón, que conocía, pero se negaba a aceptar, la distancia sería acortada, por lo menos unos minutos antes de partir.

Una inesperada llamada hizo que cambiara su genio en un instante

---: ¿Bueno? –Contestó aun un poco molesta, pero contenta por escuchar su voz-.

---: ¡Hola Dul! ¿Cómo vas?

-Dulce: Pues estoy, que es lo importante, ¿Qué tal tu?

-Santi: ¿Cómo así? ¿Qué pasó?

-Dulce: Pues que al parecer me toca irme en taxi hasta el aeropuerto y estoy que me lleva la #$%&@! –Volvía el enojo-.

-Santi: Pero ¿Por qué? Y ¿Tu mamá, tu papá?

-Dulce: Todos dicen que andan ocupados y a Dulce que se la llevé un tren –Espetó sarcástica-.

-Santi: Bueno, ya eso no es problema, ¿A qué hora debes estar en el aeropuerto?

-Dulce: Tengo media hora para llegar –Decía desesperada-.

-Santi: ¿Estás lista?

-Dulce: Si, creo… y a todas estas, ¿A qué se debe tu interrogatorio? Creo que en lugar de estar respondiendo tus preguntas debería estar pensando en cómo irme.

-Santi: Es que siempre lo he dicho, uno trata de ayudarlas y sale regañado.

-Dulce: Santi, no quiero ser grosera, pero… de verdad, creo que estoy perdiendo tiempo valioso.

-Santi: Creo que tienes razón, mejor ve abriendo la puerta.

-Dulce: ¿Para qué quieres que abra? Si aun no me voy

-Santi: Hazme caso.

-Dulce: Santi ¡Neta! Estoy contra el tiempo.

-Santi: Y si no abres nos tardaremos más en llegar.

-Dulce: ¡Ash! No sé ni por qué te hago caso –Rápidamente bajó las escaleras y al abrir la puerta se quedó sin habla-.

-Santi: ¿Dónde están las maletas? Apúrale que no tenemos todo el día

-Dulce: P… pe… pero… ¿Tu qué haces aquí?

-Santi: ¿Vas o te quedas?

-Dulce: Si, si… pero me explicas.

-Santi: Tranquila, luego te explico. Pero dime donde están tus cosas para llevarlas al coche.


Lo condujo hasta su habitación aun sin entender nada y en absoluto silencio. El, como todo un caballero no permitió que ella hiciera el más mínimo esfuerzo y sin su ayuda llevó todas las cosas al auto. Al subir decidió comenzar a indagar

-Dulce: ¿Y? ¿Me vas a decir que hacías afuera de mi casa?

-Santi: ¿Quieres que te diga la verdad?

-Dulce: Pues, por algo te pregunto, ¿No?

-Santi: No aguantaba un segundo más sin verte –La miró por un segundo, para luego volver a fijarse en la vía-.

Al no obtener respuesta de su parte pensó que tal vez no habría sido una buena idea mencionarlo

-Santi: Lo siento si no era lo que querías escuchar, pero… es la verdad.

-Dulce: No, no es eso… Sólo que… hace dos días no nos vemos y pues, como no habías vuelto a hablarme, pensé que esperarías hasta mi regreso de España.

-Santi: y lo pensé –El semáforo cambio a rojo e inmediatamente se giró para mirarla a los ojos- pero… ¿No crees que es demasiado tiempo lejos de ti?... imagina que estoy así tan solo con dos días de no verte, sabiendo que estás en México, no sé cómo será dos semanas estando en otro continente. Así que, pensé que podría verte por lo menos cinco minutos antes de irte, para grabar la ternura de tu mirada y tener un bonito recuerdo para los próximos días

Saber que inmediatamente la coloración de sus mejillas había aumentado le hacía apenarse y por ende, sonrojarse mucho más… Aunque le encantaba escuchar esas palabras, no era capaz de aceptar que también quería verlo, necesitaba estar segura de lo que sentía y aun no creía estarlo; al parecer Dios escuchó sus ruegos y la salvó la campana.

-Dulce: ¡Ehm! Santi, ya cambió el semáforo y los autos están pitando.

-Santi: ¡Ash! –Hizo un gesto de desagrado- ya voy –arrancó y ahora la miraba por el retrovisor- ¿No piensas decir nada?

-Dulce: ¿Qué se supone que tendría que decirte?

-Santi: Que poco romántica eres –Soltó una pequeña carcajada- Ya sé que prometí no presionarte, pero tampoco me pidas estar tan lejos de ti.

-Dulce: Y no te estoy reprochando nada… sólo que… bueno, aun no sé qué pensar… pensé que hablaríamos de esto a mi regreso y bueno…

-Santi: Ok, ok! Mejor cambiemos de tema.

-Dulce: Creo que sería mejor.

-Santi: y bueno, para que ya estés más tranquila sin mi presencia, apenas te deje en el aeropuerto, me voy.

-Dulce: ¡No! –Dijo sin pensar-

-Santi: No tienes que fingir, sé que ahora no quieres verme.

-Dulce: No digas coas que no han salido de mis labios

-Santi: Pero lo diste a entender, que es casi lo mismo.

-Dulce: No es cierto, no saques conclusiones que no son.

-Santi: Sabes que digo la verdad.

-Dulce: ¡Que no! –Dijo un poco molesta-.

-Santi: ¿En serio?

-Dulce: Si…

-Santi: Bueno, en todo caso me voy.

-Dulce: ¡Por favor! –Dijo al tiempo que ponía su mejor carita de niña inocente-.

-Santi: Eres la persona más chantajista que conozco.

-Dulce: Eso no es cierto –Mantenía la misma expresión en su rostro-.

-Santi: y ¿Para qué quieres que me quede? Si igual no estarás sola.

-Dulce: Pues, es que a ellos los veré todos los días y a ti no.

-Santi: Eso quiere decir que…

-Dulce: ¡No quiere decir nada! Sólo es eso.

-Santi: ¡Ok! Mejor ya no digo nada, porque cada vez que abro la boca resulta peor –Ella solamente lo miró- Llegamos. Creo que estamos contra el tiempo, mientras vas haciendo la fila para el check-in yo busco un lugar en el parqueadero y traigo las maletas

-Dulce: ¡Ok! Te espero adentro.

Luego de registrarse se juntaron con Luis, Pedro y Fran que viajarían con ella, pero esas tres largas horas que les tocaba esperar para abordar el avión no quería estar junto a ellos, porque serían 15 días a su lado, sólo quería estar con Santiago para disfrutar de los últimos momentos antes de separarse por tanto tiempo y poder tomar una buena decisión cuando tuviera que hacerlo.

Aunque resultó un poco difícil, pudieron escabullirse de ellos y fueron juntos por un café. Fue un rato sumamente agradable y tranquilo, esta vez no tocaron aquel tema, ya había acordado evadirlo. Ahora eran los amigos de siempre, los que se comprendían, reían y juntos hacían tonterías, ¿Cómo no quererlo?, si además de ser una persona tan especial, era un loco divertido, jamás podría pasar un momento desagradable a su lado, así fuese la situación más incómoda, con el siempre el tiempo se pasaba muy bien, lo único malo es que se les iba volando, de tanto disfrutar no se daban cuenta del tiempo que podía trascurrir, era lo que menos les importaba en aquellos momentos. Las tres largas horas de espera para ellos fueron como unos cinco minutos, que no quería que se acabaran jamás, pero inevitablemente tenían que despedirse.

Fue Fran quien les avisó por teléfono que era hora de abordar el avión. La expresión en los rostros de ambos cambió. Por un momento hubiese sido capaz de cancelar el viaje o quedarse con él, pero no. Era un viaje sumamente importante y tenía que ir. Él, por su lado no dejó de considerar la idea de tomar un boleto e irse con ella, pero no. Había prometido darle tiempo para pensar bien las cosas y tenía que cumplir con su parte para no atosigarla.

Ninguno quería despedirse y tampoco sabían cómo hacerlo. Él moría de ganas por besar sus labios, pero no estaba muy seguro de que fuera correcto hacerlo. Ella… al parecer ya comenzaba a acostumbrarse a la ternura de sus besos y no podría resistirlo por tanto tiempo, así que, sin esperar más, poco a poco, mientras decían algunas palabras de despedida, fue juntando su rostro al de él y si pensar en que sintiera unió sus labios a los suyos. Por un momento el quedó pasmado, jamás se imaginó que eso sucedería, pero no definitivamente no podía desaprovechar la oportunidad que ella misma le brindaba y decidido, tomó el control de la situación. Fue un beso suave, tierno, dulce, pero a la vez fuerte intenso; lleno de tantos sentimientos, entre ellos ganas de decirse “no te vayas”, “ven conmigo”, “te extrañaré”, “te quiero”, “te amo”… Nadie decía nada, pero no eran necesarias las palabras, sólo quería disfrutar del momento, aquel momento que tardaría algunos días en volver a repetirse, en ese momento sólo pensaban en dejarse llevar y disfrutar de él hasta el final.