La noche comenzaba a llegar, Fran que llevaba su coche acercó a Dulce hasta su casa, el camino fue muy tranquilo, hasta que se lo ocurrió mencionar el tema, Dulce había tratado de escaparse, pero al parecer con su amiga sería casi que imposible hacerlo:
-Fran: Te gustó Santiago…
-Dulce: ¿A mí? ¡No! ¿A qué viene tu pregunta?
-Fran: No te estoy preguntando, lo estoy afirmando.
-Dulce: ¿Qué? ¿De dónde sacas eso? – Le asombraba mucho que su amiga pensase eso, aunque si sabía que había sentido algo especial por él, estaba segura que no era atracción o por lo menos eso quería pensar – ¡Estás loca! Ni al caso tu comentario – No muy convencida, pero lo dijo -.
-Fran: Te conozco desde que somos unas niñas, reconozco cada una de tus expresiones, tu mirada, el cambio del brillo de tus ojos no es normal… Dul ¡Por favor! Sabes que te conozco mejor que a la palma de mi mano, a mi no me puedes engañar… ¡Habla de una buena vez!
-Dulce: Para nada Cookie, en serio, no me gusta. No te puedo negar que si es muy atractivo el chavo y que también sentí – pensó muy bien lo que iba a decir – no, nada.
-Fran: ¿Qué sentiste qué?
-Dulce: Nada Fran, solo que sentí que es una buena persona y nos llevaremos bien, nada más… Andas muy supersticiosa últimamente.
-Fran: ¡Ok! Digas lo que digas, hagas lo que hagas a mi no me engañas, yo sé lo que estás pensando… y tal vez logres engañarte a ti misma disfrazando tus pensamientos, pero a mí no… Sólo te digo que no te cierres a darte una nueva oportunidad, todos los hombres no son iguales.
-Dulce: Fran, me da miedo volver a enamorarme, siento temor de volver a amar y salir lastimada, siempre es lo mismo, salgo sufriendo yo… ya estoy por creer que esto no es para mí.
-Fran: No digas eso, porque sabes que no es así… No te dejes vencer por el miedo…. Tú muy bien sabes que para lograr algo basta con tropezarse varias veces, saber levantarse y seguir adelante… eres una mujer fuerte y verás que algún día llegará esa persona, todas las experiencias que has tenido te han servido para crecer y aprender, no te rindas tan fácil… Date por lo menos una oportunidad, solo una más – Le entregó una tierna sonrisa -.
Dulce solo le devolvió la sonrisa y se quedó callada, al doblar una cuadra ya estaban en su casa, al despedirse Fran solo le dijo:
-Fran: Piensa en lo que te dije – Le dio un fuerte abrazo -.
-Dulce: ¡Ajá! – Dijo sin muchos ánimos – Lo intentaré – Le devolvió el abrazo y bajó inmediatamente del auto -.
Al bajar se quedó un rato sentada en la banca que yacía en la terraza, mientras veía que poco a poco su amiga se alejaba… Por un momento miró al cielo, estaba esplendorosamente hermoso, esa transición entre los últimos pequeños rayos del sol que deja el atardecer al caer la noche y la belleza de la luna asomándose en el horizonte… Le encantaba observar las bellezas que nos ha entregado el universo, para ella es lo más maravilloso que podemos tener y lo mejor de todo es que no tenemos que entregar nada a cambio para poder contemplar tal espectáculo natural… A lo largo de su vida había visto muchos atardeceres hermosos, pero sin duda, este era el mejor que había presenciado en mucho tiempo, venía cargado de magia, sentía que traía algo especial… Al cabo de unos minutos contemplando aquel bello panorama decidió entrar a casa, llevaba una sonrisa inmensa dibujada en su rostro, que absolutamente nada podía opacar… Aun no podía explicarse por qué había sentido ese día tan especial, en cada cosa que hacía, cada paso que daba, cada suspiro del día sentía que la magia la perseguía; sin embargo no puso mucha atención a esto, aunque la atrapaba todo eso que sucedía, decidió pensar que era de una más de esas ocasiones en que se sentía como una estrella con luz propia, estaba feliz porque ahora podía ser ella y poco a poco comenzaba a cumplir sus más grandes sueños, definitivamente Dios, el mundo, el destino estaban de su lado y el reflejo de la luna guiaban sus pasos, no podía pedir más… ¡Estaba dichosa!... y si, gracias a estas maravillas había olvidado por completo la conversación que tuvo instantes antes.
Al entrar en la casa una voz que se le hizo familiar la sacó de sus pensamientos:
---: ¡Vaya señorita! ¿Se puede saber a qué se debe esa sonrisota que te trae así? ¿Quién fue el que te dejo con cara de mensa? Jajajaja –Le decía su hermana Blanca que se encontraba en la sala viendo TV -.
-Dulce: ¡Estoy enamorada! –Le respondió seguida de un largo suspiro-.
-Blanca: ¿Queeeeé? Pero ¿cómo? ¿Cuándo? ¿A qué horas? ¿De quien? Que no hace unos días no andabas llorando por el in-nombrable y hoy ya…. ¡Dulce! No, no Dulce, a poco… No me digas que otra vez te endulzó el oído porque ahora sí que no lo mató a él, sino a ti por mensa!!!
-Dulce: -Aun sin borrar la sonrisa de sus labios- ¡Estoy enamorada de la vida! de MI vida. Cada día me siento más feliz de la vida que tengo y agradezco a Dios por lo que me ha regalado, por mi familia, por mi carrera, mis fans… ¡TODO! ¡TODO!... Ven –Le dijo tomándola de la mano y llevándola hacia afuera– mira esa belleza que tenemos aquí, Luna Llena, la mejor vista que podemos tener y el ser humano se empeña en crear tantas cosas que no sirven para nada… Tranquila, aun tendrás una hermana soltera para rato.
-Blanca: ¡Dulce! ¿Estás bien? ¿Qué te fumaste? Digo… Yo entiendo todo eso que me dices y lo tengo muy claro, comparto tu opinión; también sé que estás más loca que una cabra… Pero, hoy ya te pasas, mírate no más la cara que traes… ¡Me cae que si estás mensa!
-Dulce: Digas lo que digas no me harás enojar ni cambiar de opinión… Hoy estoy muy feliz y aunque no le encuentro un sentido lógico a todas las emociones que he sentido, no me importa, así quiero seguir, por lo menos por esta noche mágica… Como nadie en esta casa me entiende, mejor me voy a mi habitación, a contemplar la belleza de la luna desde mi cama… Bye –Le dio un beso en la mejilla – Si mamá o papá preguntan por mi les dices que ya llegué, pero please, que nadie me moleste, ¿sí? Quiero estar sola, así puedo contemplar mejor la majestuosidad de la Luna, la Luna llena –Caminó hasta su recamara…
Cuando iba por la puerta recordó que le hacía falta algo- ¡Ah!... No se preocupen por guardarme comida, que ya comí –Lo dijo levantando un poco la voz, pues ya se encontraba lejos de su hermana. Al entrar le puso seguro a la puerta y no supo más del mundo real-.
Blanca aun no podía asimilar lo que le sucedía a su hermanita –“¡Estaba loca!”- Ya lo sabía… Pero ese día se traía algo más… Lo extraño es que ni ella misma lo sabía… Mientras trataba de descifrarlo su madre la sacó de sus pensamientos:
-Blanquita: Hija ¿Vino la bebi? Me pareció escuchar su voz… y ¿tú que te traes? – Le dijo al notar que se encontraba un poco sorprendida – ¿Esa cara de sorpresa a que se debe?
-Blanca: Mamá, ¡Dulce está loca! Acabo de comprobarlo… y si no es así, algo se fumó, pero de que está mal, ¡lo está!
-Blanquita: Bueno hija, eso ya lo sabemos… Ella así nació y nada podemos hacer… Pobre de mí que me tocó lidiar con una familia en donde nadie es normal jajaja pero ¿por qué dices eso de Mary?
-Blanca: Mamaaá ¡Te estoy hablando en serio! Vino con una cara de ponqué que ni ella misma sabe a qué se debe, dice que está enamorada de su vida y no sé qué otras cosas más.
-Blanquita: Bueno, ella siempre ha pensado así… ¿Por qué te sorprende tanto hoy?
-Blanca: Es que hoy vino con una actitud diferente… No sé, se le ve un brillo especial en los ojos… Tiene la mirada como perdida, bueno, más que de costumbre.
-Blanquita: Quien sabe que le habrá pasado… Voy a verla para ver que se trae.
-Blanca: ¡No! ¡Espera! –La detuvo agarrándola de un brazo – Dice que no quiere que la molesten, porque se va a encerrar a contemplar la belleza de la Luna en su soledad y ya sabes cómo es ella con eso.
-Blanquita: Bueno, está bien… A la hora de la cena la llamo para que nos platique en la mesa.
-Blanca: Me temo que eso tampoco se va a poder, dice que no le guarden comida porque ya comió.
-Blanquita: Ahora si ¡ya me está preocupando esta niña! Desde que comenzó con lo del disco casi ni la veo, no sé si come y eso le afecta por su gastritis, cuando la veo sale con una locura nueva… Pero bueno, mañana trataré de hablar con ella… O ¿también te dijo que contemplará la belleza del sol desde su habitación? Porque si es así mejor que vaya y se acueste en una playa.
-Blanca: jajaja no, ¡tranquila! De eso no me dijo nada, pero de seguro que si no tiene nada que hacer se despierta tipo 1:00 del medio día, porque estoy casi segura que se pondrá a escribir hasta tarde… Con eso de que la Luna llena la inspira.
-Blanquita: jajaja no dudes que así será… Yo mejor iré a ver la comida… En un rato te veo.
-Blanca: ¡Sale! Me avisas ma, Estaré viendo la tele –Ambas entraron a la casa y cada quien se dispuso a hacer lo suyo-.
En su habitación se encontraba ella, hundida en la calidez de su cama; entre tanto contemplar la belleza de luna llegaron a su mente infinidad de pensamientos y recuerdos, de todo lo que había sido a lo largo de su vida… Momentos malos, Uff… muchísimos, pero sin duda alguna, los buenos eran muchos más… definitivamente había tenido una vida privilegiada, se sentía como la hija consentida de Dios, por llamarlo de alguna manera… recorriendo tantos instantes llegó hasta ese día, ese día que había sido tan especial y aun no se explicaba ¿por qué?... Fue así como llegó el a su mente… ¿Qué era lo que tenía? ¿Por qué lo sentía tan especial? Algo la atraía hacia el…. Pero, ¿qué era?... ¿Su físico? mmmm no… Si es atractivo, pero no era eso lo que le llamaba tanto la atención en las personas, así que eso ¡no podía ser!... Su mirada, tenía algo diferente, especial… pero tampoco era eso, había algo más detrás de aquel misterioso hombre… Su sonrisa, se veía muy sincera y espontánea, de esas que te enamoran… mmmm ¿enamoran? ¿Sería amor a primera vista?… Recordaba las palabras de su amiga Fran… No ¡Definitivamente no! Por un lado no creía mucho en eso y por otro, aun seguía pensando en aquella persona que había estado dentro de su corazón por tantos años, aunque no siempre a su lado, había estado la mayor parte de su vida junto a ella… A pesar del tiempo y la distancia no podía arrancarlo de su ser… Sentía que el destino al separarlos, la había atado a estar eternamente junto a él… Al cruzarse esta noche aquella persona en su mente, el “in-nombrable” como le decía, porque solo el escuchar su nombre le hacía daño, comenzó a confundirse más… Estaba claro que sería muy difícil que saliera de su mente y si no era así no se explicaba que era lo que sucedía con aquel chavo argentino que le causó tanta curiosidad… Bueno, también había que tener en cuenta que es muy gracioso y eso le encanta de las personas, sonreír es la mejor manera de disfrutar la vida, por eso lo hacía muy a menudo y le gustaba compartir con personas que también lo hicieran, este chico se notaba que lo disfrutaba al 500%, no se cansaba nunca y a todo le encontraba el lado bueno ¡Era impresionante su positivismo!... “Tal vez sea eso” – se dijo a sí misma – pero… mmm ¿sí? ¿Eso era todo?... mmm no, había algo más… “Parece como de otro planeta” – Al decir eso se le dibujo una espontánea sonrisa -… fuere lo que fuere no podía quedarse con la duda, ella era una persona de esas que no se cansa hasta encontrarle sentido a todo y esto no sería la excepción… Descubriría que era lo que se encontraba detrás de esa sonrisa que venía a acompañarla durante su nuevo viaje, desde la Argentina para el mundo de Dulce María.
Bajo la inspiración de la Luna comenzó a escribir, pensando en ese día mágico que quería guardar para siempre en su memoria, aunque al día siguiente todo cambiara, no quería pensar en eso, solo disfrutar y guardar el momento para siempre… Pero se hacía la misma pregunta de cada instante que vivía… “¿Por qué nada permanece igual?”- De esos pensamientos salió esto:
Quisiera tener una caja del tiempo
donde los momentos fueran eternos y no etéreos.
Quisiera que los momentos mágicos no se fueran jamás.
¿Será que la magia siempre tiene un final?
Quiero entender por qué será que en la vida nada permanece igual.
¿Por qué te vas? ¿Por qué me voy?
¿Será que algún día te volveré a encontrar?
Quisiera encontrar el remedio perfecto para no extrañar
saber que la vida te da momentos inolvidables para guardar.
Quisiera que esos momentos no se fueran jamás
o poder regresar el tiempo para volver a empezar.
Quiero entender por qué será que en la vida nada permanece igual...
Pero ¡Rayos!.. ¿Qué le sucedía?... Comenzaba pensando en una cosa, pero ¡siempre! ¡SIEMPRE! Inconscientemente terminaba pensando en el!!... Esos pensamientos ya la aturdían y quería sacarlo de una vez por todas de su mente... Pero al parecer estaba un poco difícil la misión… Entre más intentaba sacarlo de ahí con más fuerza regresaba y parecía que se empeñaba en quedarse por mucho tiempo, aunque ella misma no lo quisiera…
¿Donde estás?
Me dejaste con la maleta llena
y la sonrisa vacía,
con la cara empapada en llanto
y el corazón secándose en pedazos.
No es que quiera volver a ti, pero es verdad
que nada es lo mismo sin ti
y aun no entiendo por qué te fuiste,
tampoco entiendo por qué llegaste,
tan sólo miro tu retrato
con ganas de volver a tenerte a mi lado...
¿En donde estás?
Me dejaste el alma confundida y la mirada perdida.
vivo sonriendo día a día
con tristeza contenida.
No es que quiera que vuelvas a mi,
pero es verdad que no puedo sin ti.
De un momento a otro se dijo a sí misma: “¡No Dulce! ¡Tú eres fuerte! No puedes dejarte dominar por un sentimiento y mucho menos por alguien que ya nunca más estará junto a ti… Tienes una vida privilegiada, has conseguido muchas cosas a lo largo de tu camino y aun te faltan muchas más… Recuerda en lo que pensabas apenas hace un rato, mira nada más esa belleza que se asoma por tu ventana… ¡YA NO MÁS! ¡Basta de pensar en el!” – Dicho esto se le iluminó nuevamente el rostro y de esos pensamientos esto fue lo que salió:
Hoy me siento plena,
fuerte y contenta con lo que soy.
Hoy no necesito que me digas
que todo está bien.
Hoy sé quien soy.
Perdida en mis recuerdos,
por fin me encontré.
Y cada despertar es una nueva oportunidad
para cambiar el rumbo,
para disfrutar la vida.
Y cada anochecer es una cita
entre misterio y realidad
para que no se te olvide soñar.
Hoy quiero agradecer
por el simple hecho de estar viva
y ser parte de la magia
que nos rodea en esta extraña realidad...
Sin duda había sido un día mágico y de la manera como estaba terminando era casi perfecta… Tan así que se prometió a sí misma disfrutar su vida, de lo que tenía, lo que había obtenido, lo que se le venía en esta nueva etapa y dejar de pensar en esa persona para disfrutarlo mucho mejor, que aunque no fuere tan fácil, se proponía lograrlo y esta vez no fallaría, así le costare un poco de tiempo; en esos momentos lo más importante era ella misma, su carrera y disfrutar lo que le estaba sucediendo. Entre esos pensamientos poco a poco se le hicieron las 3:20 am y así se fue quedando dormida, con sus libretas y lapiceros en la cama, pero no importaba, al momento de dormir no había absolutamente nada que le impidiera hacerlo.
Por otro lado, en la misma ciudad de México, en un lugar un poco retirado de la contaminación y el ruido citadino, un edificio muy tranquilo, rodeado de un hermoso jardín que se encontraba junto a un lago, en el 8° piso, indudablemente la mejor vista que podía tener, por su ventana entraba la luz de la Luna y si se asomaba un poco más, inclinando su mirada hacia abajo podía contemplar el mejor de los paisajes, una inmensidad de plantas, flores de todos los estilos y colores que rodeaban el hermoso lago en donde se reflejaba el esplendoroso brillo de su musa: la Luna… Allí se encontraba el, era un departamento no tan grande, pero sí muy cálido, se notaba que tenía un muy buen gusto y que además era muy romántico, o bueno, eso era lo que decía la decoración del departamento, tenía un toque especial, el color era a base de blanco y tonos muy sobrios, en las mesitas decorativas y demás rincones del lugar no había más que velas y porta-inciensos, no eran muchos porque la decoración era muy sencilla, en un rincón del departamento se encontraba lo que más amaba: Sus guitarras, las tenía todas ahí, muy bien organizadas, de todas las formas, estilos y colores, era el lugar que más llamaba la atención en todo el departamento, estuvo un rato ahí, las observó una por una, para luego decidir con cual pasaría la noche, tomó la más particular de todas, llamaba la atención por su forma, pero esa noche no la eligió por eso, sino por su color, era un poco extraño y se parecía mucho a los ojos de ella, le pareció un poco paradójico eso, pero al verla inmediatamente la recordó y se le dibujo una sonrisa en el rostro, así, sin más se enrumbó a su habitación, estaba arreglada como para una noche romántica, la cama rodeada de velas, algunas baritas de incienso con olor a vinilla que aromatizaban el lugar, una copa al lado de una botella de vino tinto en la mesita de noche, era el lugar perfecto para una velada romántica y sin duda así sería, la pasaría en compañía de una de sus nenas, el amor de su vida, además era una noche especial, la Luna brillaba de una forma mágica, al verla la recordaba a ella, esa chica de mirada misteriosa pero dulce, tímida pero alegre, fuerte pero tierna, intensa pero perdida, eso era lo que encontraba en ella, sin embargo sabía que detrás de eso había algo más, reflejaba un brillo poco usual que cuando solo hay felicidad e ilusiones por cumplir, sabía que su sonrisa escondía algo no tan bueno y algo le decía que debía averiguarlo, pero más que eso, esa noche sentía la necesidad de acabar con lo que fuera que se interpusiera en el brillo de sus ojos, apenas la vio sintió una conexión especial con su mirada, eso le decía que debía estar con ella, acompañándola y sobretodo cuidándola, porque aunque a simple vista no se notase, necesitaba protección y el apoyo de alguien que le ayudara a salir del silencioso, pero grande vacío en donde se encontraba, esa persona era él, se decía a sí mismo y no se cansaría hasta lograrlo, hasta ver en ese par de ojos de color inusual no más que una inmensa alegría.
Sentado en su cama, con su guitarra de un lado y la copa de vino en la otra mano no hacía más que pensar en ella… ¿Que era lo que tenía? ¿Por qué sentía esa necesidad tan intensa de estar a su lado?… la veía tan fuerte por fuera, pero a la vez tan frágil por dentro… Luego de un momento dejo la copa a un lado y comenzó a tocar, solo tocaba notas bajas y muy tranquilas, hacía acordes sin mirar, sin pensar en que era lo que estaba tocando, solo dejaba llevar las notas por sus pensamientos, por sus sentimientos, pero sin duda salió una melodía hermosa, Dulce como su nombre, como toda ella lo era, Dulce como su mirada, Dulce como la noche, Dulce como la Luna, Dulce como las cuerdas de su guitarra, Dulce como el brillo de las estrellas, Dulce como el mar, Dulce como el corazón, Dulce como el amor, Dulce como el sol que se esconde en un rincón… Por medio de la música era la forma en la que mejor podía expresar sus pensamientos y sentimientos y en esa melodía salió todo lo que sentía por ella, que tan solo con verla unas cuantas horas pudo descubrir tanto en su mirada… Esa melodía era ella y algún día sería solo para ella –Se decía a sí mismo – cuando tuviera la oportunidad se la entregaría, aun era muy pronto, pues acababa de conocerla, pero tenía que llegar lo más pronto posible a manos de su dueña, a oídos de quien era, acompañada de su voz se escucharía esplendorosa, de eso se encargaría ella, pondría la letra perfecta que la haría canción y le daría vida.
Al mirar la guitarra y observar su color inmediatamente la recordaba a ella, recordaba sus ojos y la potencia de su mirada, al pensar en eso le era imposible sentir frustración por el hecho de no saber lo que escondía, esto hacía que cambiara la expresión de su rostro, pero ya había hecho su propósito: descubriría lo que era y la ayudaría en lo que necesitare para salir de ahí… En los mismos pensamientos, recordando una y otra vez cada una de las características de su mirada, la ternura de su sonrisa y los acordes de su melodía se le pasó su velada romántica, la disfrutó como nunca, hasta el amanecer como le gustaba, se le hicieron las 5:30 am y decidió acostarse, no sin antes llevar a su acompañante hasta su recinto, se despidió de ella y de las demás que ahora estarían a su lado, apagó y recogió las velas e incienso, llevó hasta el tinaco de la basura la botella de vino, pues la había terminado toda, ordenó su cama y se sumergió en nuevos pensamientos, ahora eran sueños de cómo sería la nueva vida a su lado, así logró quedarse dormido hasta que llegara un amanecer más.
A la mañana siguiente, bueno, ni tan mañana, ya eran las 12:30 pm cuando despertó ella, estaba radiante, su sonrisa era igual o quizá más grande que la del día anterior, se había prometido disfrutar de su vida, familia, amigos, su carrera y cada una de las nuevas experiencias que tendría, y definitivamente comenzaría desde ese mismo instante, apenas se levantó de la cama fue al baño a darse una buena ducha, se relajó un poco en la tina, al terminar se vistió con ropa ligera, pues no tenía planes de salir de su casa, caminó hasta el comedor y se encontró con su madre, la persona que más amaba en el mundo, a quien le debía gran parte de lo que era, le estaba inmensamente agradecida, porque desde el inicio de su sueño siempre fue quien estuvo a su lado apoyándola y acompañándola en todo lo que fuera necesario, era la mejor mujer que había en el mundo, de eso no tenía duda y se sentía privilegiada de que fuera su madre… Sin que se diera cuenta caminó silenciosamente detrás de ella, la rodeó de la cintura en un fuerte abrazo e intento saltar con ella en lo que le gritaba alegremente:
-Dulce: ¿Como amanece la mujer más linda del mundo?
Al sentirla se espantó, pero al darse cuenta que era su hija, la niña de sus ojos, su bebe, se le dibujó una inmensa sonrisa
-Blanquita: Bebiii!! ¡Me asustaste hija! –Se volteó devolviéndole el abrazo – Yo amanecí muy bien y ¿tú? Se puede saber ¿por qué tan contenta últimamente? –Le decía mientras le apretaba los cachetes -.
-Dulce: ¡¡¡Mamaaaá!!! Me duelee!! –Le tomó las manos para sacarlas de su cara – y estoy feliz simplemente porque si! Porque amo mi vida, tengo a la mejor madre del mundo – su mirada se volvía a iluminar y nuevamente la abrazo – tengo una familia increíble, amigos excepcionales, éxitos profesionales, mi carrera comienza a tener sentido… ¿Qué más puedo pedirle a la vida? No puedo hacer más que agradecer por todo lo que tengo.
-Blanquita: Me encanta que pienses así, pero primero que todo debemos darle gracias a Dios, porque si no fuese por Él nada de esto hubiese sido posible… Toma asiento en lo que termino de servir la comida y esperamos a que llegue Fernando.
-Dulce: Si má –Sentándose en su lugar – ¿y Blanca? ¿No viene a comer hoy?
-Blanquita: Me temo que no, me dijo que tenía un montón de cosas por hacer en la oficina.
-Dulce: ¡Ah! Bueno, ni modos… ¿Sabes que mamá? Extraño a Claudia, desde que se casó ya casi ni la veo, aunque estoy feliz por ella que ya tiene su propio hogar, no deja de hacerme falta tenerla aquí todos los días, esta casa no es lo mismo sin ella.
-Blanquita: Ay hija, la extrañas tu que casi ni estás aquí, ahora imagínate como me siento yo y cuando estás de gira es peor, gracias a Dios te queda una buena temporada en casa… Pero ahora que Claudia ya hizo su vida es cuando lo asimilo y me pongo a pensar que también lo hará Blanca y luego tu, todas se irán, solo quedaremos tu padre, las perritas y yo, lo único que les pido es que me den muchos nietos para que vengan a alegrar la casa ¿eh? Quiero niños saltando y corriendo por el jardín.
-Dulce: jaja mamá, ¿no crees que para eso todavía falta un buen? Por lo menos de mi parte si… Ni novio tengo, cada que consigo uno me resulta peor que el anterior, a este paso yo creo que me quedaré a vestir santos.
-Blanquita: ¡Calla esos ojos! ¡Ni Dios lo quiera! Tú no naciste para esa vida.
-Dulce: jaja bueno, ya el tiempo lo dirá… y bueno, Blanca… a ella sí que le está pitando el tren jajaja quisiera saber cuándo será que se decide.
-Blanquita: jajaja bueno, ni modo, toca esperar hasta que consiga el hombre adecuado para que la acompañe –decía esto mientras se sentaba en la mesa junto a Dulce, puesto que ya había terminado de poner la mesa– porque mira que a mí se me tocó esperar ¿eh? Amarrar a tu padre no fue nada fácil.
-Dulce: ¡Ay má! No sabes cómo los admiro. Quisiera tener una pareja como lo son tu y papá
-Blanquita: y lo conseguirás hija, ya lo verás… Solo es cuestión de tener paciencia y saber elegir al adecuado, porque con este –Al saber el nombre que iba a mencionar, Dulce la interrumpió -.
-Dulce: ¡Ni lo menciones! Precisamente el tiene algo que ver en mi felicidad de estos días
-Blanquita: Pero ¿cómo? No me digas que tu y el otra vez…?
-Dulce: ¡No! ¿Cómo crees?... Solo que anoche estuve pensando en tantas cosas y decidí que no sufriré más por él ni por nadie más y mucho menos si fueron parte de mi pasado… De ahora en adelante disfrutaré de mi vida y cada instante de ella, me enfocaré en mi carrera, en mi disco y en las personas que me quieren, me merecen, valoran y respetan como soy… Tampoco sufriré más por amor, ni porque no tengo un novio ni nada de eso, el día que esté preparada para afrontar una relación lo haré y sucederá porque tiene que pasar, no porque lo ande buscando.
-Blanquita: Me gusta esa actitud hija ¡Así debe ser!... Y bueno, yo creo que Fernando ya no llega, me dijo que si a la 1:00 pm no estaba aquí fue porque se le complicaron las cosas y que ya no lo esperará, ya van a dar las 2:00 así que comamos nosotras, porque yo tengo una junta y se me hace tarde.
Así, disfrutaron de la comida madre e hija, siguieron platicando en lo que terminaban, a ella le gustaban mucho las conversaciones con su madre, cada vez aprendía algo nuevo, siempre le daba los mejores consejos y era lo que más valoraba de ella, que aunque algunas veces no estuviera de acuerdo con lo que pensara siempre estaba ahí para apoyarla y ayudarla en lo que necesitare.
Luego de un rato Blanquita se fue y ella entró a su lugar secreto, así le llamaba porque no le gustaba que nadie entrase allí… Era una habitación que se encontraba a un lado de la suya y solo se podía acceder desde una puerta que comunicaba a ambas… Ahí guardaba sus mejores recuerdos, sus lágrimas, sonrisas y sueños, en ese lugar se refugiaba con el arte, tenía un caballete de pintura en donde pintaba sus emociones, algunos instrumentos que no tocaba porque no sabía hacerlo muy bien, pero aun así los amaba y por eso los tenía, muchas pinturas, cuadernos y plumones… Pero sin duda, lo más importante, lo que le traía los mejores recuerdos era los regalos de sus fans, de cada parte que iba, de cada rincón del mundo en donde la música la había llevado, desde el peluche más grande hasta el más pequeño, un rincón para la colección de hadas porque en su habitación ya no cabía una más, cartas, pulseritas, cojines, mantas, gorros, corazones y todas las locuras que se le ocurría a cada uno de sus seguidores, era lo que más apreciaba y valoraba de su carrera, el amor que recibía por parte de la gente, eso era lo que la hacía mantenerse de pie en ese lugar, en ese ambiente tan pesado, para ella lo único realmente importante era el cariño de la gente y eso no se comparaba con nada, no podía pedir más, tenía los mejores fans y ahora que comenzaba una nueva etapa quería conservarlos para siempre y demostrarles por qué se había ganado ese lugar tan importante en cada uno de sus corazones…
Pensando en eso se pasó toda la tarde, hasta que se hizo de noche y llegaron sus padres y su hermana Blanca, comieron en familia y luego vieron películas todos juntos. La semana siguiente se la pasó en eso, compartiendo con su familia, saliendo un rato con los amigos más allegados, haciendo lo que más amaba: disfrutar de la gente que quiere y de las cosas simples de la vida, que son las más hermosas y gratificantes.
A diferencia de ella, él se la pasaba en su departamento, con sus musas, las guitarras, podía pasarse toda la vida tocando, no le importaba ni siquiera lo que pudieran sufrir sus manos, eso era lo de menos al momento de hacer lo que más amaba en el mundo: “Jugar a la guitarra”. Las únicas veces que Salió durante esos días fue cuando necesitaba cosas para su mercado, lo hizo un par de veces, en la noche, así está más tranquilo el supermercado y puede tardar el tiempo que desee escogiendo lo que necesite, le encantaba también la vida de hogar, se sentía como “ama de casa” le gustaba hacer todo lo que ese roll requería… A pesar de distraerse y pasar su tiempo haciendo cosas que le gustaban, por alguna razón no podía dejar de pensar en ella, a cada instante venía el recuerdo de ese día a sus pensamientos, no podía dejar de pensar en sus ojos, en lo que ese brillo escondía detrás; lo llenaba de ilusión el saber que cada día se acercaba el momento de estar junto a ella, tal vez así tendría la posibilidad de conocerla más, saber que era lo que le sucedía y quizá poder ayudarla en lo que necesitare, eso le inquietaba y se había prometido no descansar hasta descubrirlo y hacer que ese par de radiantes ojos brillaran solo de felicidad.
A la mañana siguiente sería el gran día en que se reuniría por primera vez toda la banda, (y su segundo encuentro)
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