sábado, 15 de septiembre de 2012

Capítulo 4



Al cabo de 4:03 minutos, al terminar la melodía, no podían dejar de mirarse, ella intentaba hablarle, romper el silencio y expresar a él lo que sentía, pero el impacto fue más fuerte que su propia voluntad, aun no podía asimilarlo, era inexplicable como aquella persona que no conocía, podía conocerla tanto, tal vez podría ser una simple coincidencia de sentir tan suyas aquellas notas musicales, pero no, su mirada le decía lo contrario, sabía que detrás de eso había una historia por contar, aunque no conocía la manera para preguntarlo, en algún momento tendría que escucharla de sus propios labios.

Por su parte, el  no dejaba de pensar en aquel tema que revoloteaba en su cabeza desde unos días antes. Se dio cuenta de su reacción al escuchar la melodía, su mirada le decía que se encontraba muy inquieta, más de lo normal, pero no sabía que decirle, su mirada buscaba una explicación a lo que sucedía y el no la tenía, por lo menos no en el momento. Simplemente hizo lo que sintió y ahora comenzaba a arrepentirse, tal vez se apresuró un poco, aun no había la confianza suficiente y por ende no era el momento para mostrarle la canción, pero definitivamente ya lo había hecho y no había marcha atrás, tendría que asumir las consecuencias. Gracias al cielo lo salvó la campana, en el mismo instante en que se disponía a hablar ingresó Cookie a la habitación

-Fran: ¡Eh! Perdón, ¿Interrumpo?

-Dulce: No, para nada, ¿Acaso que tendrías que interrumpir?

-Fran: -La miró incrédula- Ok pues –Volvió su mirada a él– Santi, Pedro y Luis te necesitan.

-Santi: ¿Para qué?

-Fran: No lo sé, están afuera reunidos con los demás chicos, sólo me pidieron que te avise que vayas con ellos.

-Santi: Ok, enseguida voy –No salió sin antes dirigirle una última mirada a Dulce-.

Ella de igual manera le respondió, hasta que la mirada acusadora de su amiga la obligó a girar hacia ella

-Fran: ¿No que no te gusta?

-Dulce: Obvio no me gusta, no sé de donde sacas esas cosas.

-Fran: Ajá, supongamos que te creo. Entonces, ¿Se puede saber que fue lo que vi hace un momento? ¿Qué se traen ustedes dos?

-Dulce: ¿Cómo que qué viste? Exactamente lo que viste era lo que pasaba: nada. Santi tocaba una canción en la guitarra y justo cuando llegaste acababa de terminar, ¿Qué tiene eso de malo?

-Fran: y ¿Quién ha dicho que hay algo malo?... Pero, aparte de eso, lo que yo vi fue otra cosa. Hace cómo cinco minutos que terminó de tocar y seguían viéndose cómo un par de mensos.

-Dulce: ¿Cómo? ¿Nos estabas espiando?

-Fran: Bueno, lo que se dice espiando, espiando en el sentido literal de la palabra, no…

-Dulce: ¿Ah no? Y según tu ¿Qué significa entonces quedarte detrás de la puerta viendo lo que hacen los demás?

-Fran: Yo no estaba detrás de la puerta espiando nada, simplemente llegué a buscar a Santiago y me pareció una escena tan romántica que no quise interrumpir, pero al ver que no se decidían a darse el beso, pues no me quedó otra que entrar para evitar que llegara Pedro, Luis u otro de los chicos y los viera en plena acción.

-Dulce: ¿Queeeeeé? ¿Cómo que beso? ¿Acción? ¿De qué hablas?

-Fran: Ay si, ahora hazte la inocente. Sabes que ese papel no te queda. Más bien habla de una buena vez, ¿Qué pasó antes que yo no vi?

-Dulce: Que no pasó nada caray ¡Estás alucinando!

-Fran: Ay si, ahora resulta que veo cosas que no son. Anda Mary, somos amigas ¿No? –Dulce asintió– cuéntame, ¿por qué no le diste el beso?

-Dulce: No sé, no sé, no sé. Y ya no me preguntes más porque me voy a volver más loca de lo que estoy –Comenzaba a desesperarse– ¿Puedes creer que era yo quien estaba aquí y aun no sé exactamente que sucedió en los últimos minutos?

-Fran: Bueno, la verdad si te lo creo, porque con lo despistada que eres nunca te das cuenta de nada.

-Dulce: ¡¡Oyeeee!! Te estoy hablando en serio y tú vienes a burlarte de mí. Con amigas así ¿para qué enemigas?

-Fran: Ay ya, no seas tan exagerada.

-Dulce: Mejor ya cállate.

-Fran: Ok, ok. Me callo, pero si me vas a pegar, por favor no me regañes.

-Dulce: Si serás mensa.

-Fran: Oye, pero no me vas a negar que te late mucho Santi.

-Dulce: Dije que ya. A veces te pasas de intensa. –Se levantó un poco molesta y salió de la habitación, al entrar a la otra sala Luis le dijo que tenían unas cosas que hablar con los chicos y no era necesario que se quedara más tiempo, así que sin decir más decidió marcharse-.

Detrás de Dulce salió Cookie y todas las miradas se centraron en ella, por lo que decidió defenderse inmediatamente:

-Fran: No me vean así que yo no le he hecho nada.

-Pedro: y entonces ¿Por qué salió así?

-Fran: Me extraña Peter, la conoces perfectamente y sabes que le dan unos arranques que a veces ni ella misma entiende.

-Luis: Pero algo tuviste que decirle, sus “arranques” no siempre le dan así cómo así.

Santiago se notaba preocupado por ella, pero no se atrevía a opinar nada; estaba muy atento a cada una de las palabras que decían Pedro, Luis y Fran, tal vez algo de lo que decían le podría ayudar a saber que le pasaba.

-Fran: Sólo le dije la verdad que ella se niega a aceptar, pero “X”, no le den mucha importancia a eso, ya verán que en un rato se le pasa y todo sigue como si nada hubiera pasado. Mejor ustedes sigan en lo suyo, ¿Me puedo ir también?

-Pedro: Está bien, vete. Pero cualquier cosa me mantienes al tanto.

-Fran: Si mi capitán. Bye chavos, nos vemos.

Los siguientes meses pasaron volando y fueron más que un poco, muy agitados, entre los ensayos, pruebas de sonido, pruebas de vestuario, sesiones de fotos, entrevistas, promociones, reuniones con la disquera, discusiones porque aceptaran sus pretensiones, caprichos, berrinches, la vida familiar, los amigos, salidas, fiestas, comidas, pretendientes que nunca faltaban, pensamientos, sentimientos encontrados y la intensidad de los fans todo era un caos. Cada vez se sentía más agotada, pero con más ganas de continuar porque estaba un poco más cerca de llegar a la meta.

Afortunadamente contaba con el mejor equipo, todas las personas que quería estaban a su lado apoyándola; su managment, Pedro y Luis que no se habían separado de ella desde el fin de RBD, su madre que se encargaba de algunos asuntos importantes, Cookie que además de ser su mejor amiga se había convertido en su mano derecha, sus amigos de toda la vida que siempre habían estado a su lado aunque no a todos les gustase lo que hiciera, aquellos que había conocido a mitad del camino pero que se habían convertido en una parte fundamental en su vida, los amigos del medio, los chicos de la banda, sus hermanas de sangre y las de corazón; no podía pedir más apoyo, definitivamente estaba dichosa de sentirse tan querida, aunque no fuera la persona más dulce del mundo, había podido conquistar muchos corazones y cultivar mucho cariño en ellos, el hecho de sentir tanto apoyo y que tantas personas creyeran en ella, en su talento y se lo demostrasen le decía que estaba haciendo lo correcto.

Por fin se acercaba el momento, el día del último ensayo, estaba a tan solo 28 horas del lanzamiento oficial de la primera parte de su primer disco. Cada vez los nervios la asaltaban un poco más, la adrenalina aumentaba cargada de emoción, parecía un sueño... Y definitivamente lo era: su sueño estaría hecho realidad en pocas horas.

Afortunadamente la relación con Santi cada vez iba mejor, se entendían muy bien y la tranquilidad y confianza que él le inspiraba la hacían sentir más segura.

Llegó acelerada, se notaba desesperada, intranquila e ¿Histérica?... Pero, ¿que le habría pasado? Si unas horas antes estaba tan feliz... No tardaría mucho en averiguarlo, la recibió desconcertada aun y lo único que se le ocurrió preguntar fue:

---: y... ¿Santi?

-Dulce: ¿Lo ves en algún lugar?

-Fran: ¡Uuuy! ¡Que geniesito!

-Dulce: Pues es que haces unas preguntas... -Espetó sarcásticamente-.

-Fran: Hey, hey no la cojas conmigo que no te he hecho nada; más bien dime ¿por qué no viene contigo? ¿Donde lo dejaste?

-Dulce: ¿Lo dejé? Más bien donde me dejó a mí.

-Fran: ¿Qué? ¿Te dejó tirada por ahí?

-Dulce: No sé si es peor que me haya dejado por ahí tirada o plantada.

-Fran: Bueno, pero alguna explicación debe tener para no haber pasado por ti, ¿no?

-Dulce: ¿Cuál explicación podría tener? No tenía nada más por hacer hoy que pasar por mí para que almorcemos y luego venir al ensayo.

-Fran: y ¿si le ocurrió algún inconveniente? ¿Has hablado con el?

-Dulce: ¿Puedes creer que ni siquiera ha tenido la delicadeza de avisarme que no pasaba por mí? O sea, es él quien me llama en la noche, luego de irse de mi depa para invitarme a comer porque tenía algo muy importante que decirme y me deja metida.

-Fran: Insisto, sus razones debe tener.

-Dulce: Claro, verse con su amiguita "Jimenita"

-Fran: –Sonrió para sus adentros, evitó al máximo expresar su diversión para no hacer estallar más la furia de Dulce– Mejor contrólate que no demoran en llegar los demás y se van a dar cuenta.

-Dulce: y ¿de que se supone que se darán cuenta que no tendrían que darse cuenta?

-Fran: y ¿todavía lo preguntas? –Dulce seguía desconcertada– mírate no más como te pones porque Santiago no pasó por ti y aparte te mueres de celos sin ningún fundamento –Dulce se disponía a defenderse fúrica al mismo momento que trataba de esconder la repentina coloración de sus mejillas, pero el sonido del teléfono de Fran la interrumpió– A ver, espérame un momento que suena mi celular. Mientras Cookie leía muerta de risa y con un poco de enojo a la vez, Dulce la veía tratando de sacar que era lo que le causaba tanta gracia y hacía que la mirase de esa forma.

-Fran: Con que no avisó por qué no iba, ¿no?

-Dulce: Ya te dije que no lo hizo.

-Fran: Ah ¿no?... A ver, trae acá tu teléfono.

-Dulce: ¿Para que lo quieres? Ya te dije que no me ha hablado y tampoco ha escrito.

-Fran: Te dije que me lo des –Dulce sacó inmediatamente el celular del bolsillo de su cartera y en cuanto lo hizo Cookie casi se lo arranca de las manos– ¿Ya te diste cuenta que tienes el celular cortado?

-Dulce: -Se sorprendió- ¿Qué? ¡Ay no! –Se llevó las manos a la cabeza como síntomas de alarma– Esto si es lo último, se me pasó la fecha del pago.

-Fran: Como siempre, si no lo hace tu mamá, jamás lo haces tú... Te informo que Santiago te está enviando mensajes por el WhatsApp desde las 10 de la mañana, pero claro, ¿cómo le ibas a responder?

-Dulce: Ok! Y si no le respondía, ¿por qué no me habló? Porque recibir llamadas si puedo.

-Fran: Porque se quedó sin saldo y mira tu misma por qué no pudo pasar por ti –Le entregó su celular para que leyera la conversación-. Dulce no podía creer lo que estaba leyendo

-Fran: Así tal cual cómo lo ves, se pasó toda la mañana y hasta ahora en una clínica por las pastas que tu preparaste y que ni siquiera probaste por comerte el sushi que el llevó.

-Dulce: Ay Fran y ¿si es algo grave?

-Fran: Ahora si, ¿no? Después que lo acabaste a insultos y dijiste hasta del mal que se va a morir ahora si te preocupas por el... ¿Cómo me aseguras que no le pusiste algo a la comida a propósito?

Dulce solamente le lanzó la mirada asesina más fuerte que podía tener, cosa que hizo a Fran caer en cuenta de la situación y bajar la guardia

-Fran: Ok, ok! Ya, tranquila que ya le dieron de alta y viene para acá –la abrazó para hacerla calmar-.

-Dulce: No, pero él no puede venir, tiene que descansar.

-Fran: Demasiado tarde... –Le hizo señas con su mano para que girara y mirase hacia donde se encontraba Santi parqueando su auto-.

-Dulce: ¡Ay no! Que no me vea... Yo me voy.

-Fran: ¿Cómo que te vas? ¿Estás loca o qué? Tienes que ensayar... Además, da la cara, no seas tan cobarde y reconoce tu falta.

-Dulce: Gracias por tus ánimos, ¿eh?

Instantes después la conversación fue interrumpida y Fran que comprendió perfectamente las intenciones de Santiago se alejó para dejarlos a solas.

-Santi: Discúlpame por dejarte plantada.

-Dulce: –Se tensó al escuchar su voz– ¡Ehm! Santi... N... No, no, perdóname tú a mí, mi línea la cortaron hoy y no me había dado cuenta... ¿Estás bien? De verdad, no era mi intención, te juro que no le puse nada a las pastas para que te hiciera daño.

-Santi: –No pudo evitar sonreír al notar su nerviosismo– No te preocupes, ya estoy bien... Tal vez fueron los camarones, ¿sabías que los mariscos tienden a afectar el organismo si no son bien manipulados?

Ella sonrió y le ofreció sus brazos. Se encontraba sumamente avergonzada por lo que había tenido que pasar por su culpa y por la actitud que tomó frente a la situación, lo había juzgado sin razón, sabiendo que era una persona sumamente respetuosa y responsable. Odiaba que la hicieran esperar y por eso se imagino lo peor de Santiago, eso la hacía sentir pésimo.

-Dulce: De verdad, lo siento –Se refugió en su abrazo sin muchas ganas de soltarlo, se sentía tan cómoda rodeada de sus fuertes y tiernos brazos, eso la hacía sentir mejor, le daba un poco más de confianza y en ese momento lo necesitaba-.

Pero de un momento a otro, la ternura de la escena se esfumó con la llegada de Blue que gozaba haciendo sonrojar a Dulce 

-Blue: Ya párenle par de tortolos.

Se separaron inmediatamente y sumamente avergonzados, Dulce un poco más que Santi, no podía ocultar el rosa tenue de sus mejillas que ahora se convertía en un muy encendido rojo escarlata a causa de las palabras de Blue, pero más de la palabras el sentido con que lo hacía

-Blue: Ya todos los chicos llegaron y por estar con su melosería ni cuenta que se han dado. Apúrenle que tenemos que ensayar y se nos hace tarde.

Ambos se miraron, ahora apenados con ellos mismos, ninguno calculó la duración de aquel cálido abrazo, pero por lo que decía Blue si había durado un tiempo prudencial.

Cuando se disponía a ir detrás de él, Santi la tomó delicadamente de un brazo atrayéndola hacia si

-Santi: Tú y yo tenemos una conversación pendiente.

-Dulce: ¿Que es eso que tienes que decirme?

-Santi: preferiría que sea a solas.

-Dulce: Anoche estuvimos a solas, ¿por qué no me lo dijiste?

-Santi: Porque después de la comida de anoche fue que tomé la determinación de decirlo.

Dulce no entendía a que se refería o trataba de hacerse la que no podía comprender, más bien, no quería o se negaba a hacerlo.

-Santi: ¿Puedes esta noche, después del ensayo?

-Dulce: Sale, pero hoy si no cocino yo, ¿eh? No quiero cargar con tu muerte –Ambos rieron-.

-Santi: No hace falta, mejor te invito a un Restaurant.

Él le ofreció su mano y se dirigieron al salón donde los esperaban las miradas expectantes de los demás músicos, Pedro, Luis y Fran. Al darse cuenta de la manera cómo los observaban se soltaron inmediatamente y propusieron iniciar el ensayo; todos omitieron decir algo al respecto y se dispuso cada quien a hacer lo suyo.

El ensayo transcurrió con total calma, bueno, en realidad no mucha calma, desorden y recocha era lo que llenaba ese ambiente, pero definitivamente todos la pasaban muy bien, por eso disfrutaban tanto hacer parte de ese equipo.

Al terminar Dulce arrastró cuidadosamente a Fran hacia afuera del salón de ensayos cuidando de que nadie escuchase lo que tenía que pedirle, sin darse cuenta que en el mismo momento alguien pasaba muy cerca de ellas y "sin querer" escuchó una parte de la plática

-Fran: ¡Auch! ¡Ya suéltame wey! ¿Que te pasa?

-Dulce: Necesito que me ayudes en algo

-Fran: y ahora ¿que quieres?

-Dulce: Que hagas algo para evitar que vaya con Santi esta noche

-Fran: -No pudo evitar soltar una carcajada- ¿Eres bipolar o que? Esta tarde echabas humo porque no pasó por ti y ahora no quieres ir con el

-Dulce: Créeme que no es gracioso tu comentario... Si estuvieras en mi situación lo entenderías

La persona que por allí pasaba no pudo evitar detenerse a escuchar lo que iba a decir... Aunque cada palabra que pronunciaban sus labios entrase como una daga en su corazón, tenía que enterarse de las razones porque lo hacía y buscar una solución para evitar su incomodidad

-Fran: ¿Cómo así? ¿Que pasó? Dime ya mismo que te hizo, porque ¡lo mato!

-Dulce: Tranquila, no es para tanto. No me ha hecho nada... Bueno, a lo mejor si, pero lo hicimos ambos - Las últimas palabras las pronunció temerosa-.

-Fran: ¿Que hiceron, Dulce María?

-Dulce: Nos besamos -Lo dijo apenas audible-.








No hay comentarios:

Publicar un comentario