-Dulce: Pero es que no ha pasado nada ¡Caray! Simplemente estábamos parados en la puerta y ACCIDENTALMENTE –Hizo mucho énfasis en esa palabra – nos besamos. Ya, calculamos mal la distancia y pasó.
-Fran: ¡Ajá! Supongamos que fue accidental… ¿Qué sentiste?
-Dulce: ¿Qué iba a sentir?… Nada…
Todas la miraron de forma acusadora
-Dulce: Parecen una partida de adolescentes… Mírense nomás.
-Paty: Me importa un pepino lo que parezcamos. Habla o ya sabes lo que te espera.
Sabiendo que no quedaba de otra, comenzó a desahogar lo que sentía
-Dulce: Me gustó –Espetó temerosa-.
-Priscila: ¿y?
-Dulce: Ay es que no sé, fue tan… tan inexplicable lo que sentí… tan lindo, tan… -Sus ojos se iluminaban– tan especial… y…
-Ivalú: ¿y?
-Dulce: y no sé que pensar –Ahora se notaba confundida-.
-Cookie: ¿Cómo que no sabes que pensar? ¿Por qué?
-Dulce: Es que no sé, esa noche lo sentí tan especial, incluso pensé que lo que tenía para decirme ayer era así tipo que lo gusto, pedirme que seamos novios, que intentemos algo, lo que sea…
-Cookie: ¡Ok! Y entonces, si pensabas eso ¿Por qué no querías ir a comer con el?
-Dulce: Porque tenía miedo de que lo dijera.
-Priscila: ¿Por qué miedo? ¿No es lo que has estado esperando desde hace mucho?
-Paty: Y no nos vengas con el cuento de que no te gustaba desde antes porque bien sabes que no es así. Además, Santi es un buen hombre, se llevan muy bien juntos, hay buena química y lo sabes.
-Dulce: y no lo niego, pero es que no sé si estoy preparada para eso… para una relación ahora… aparte…
-Paty: ¿Aparte?
-Dulce: Anoche me canceló sin decir nada y puso la excusa más rebuscada que podría haber. Y hoy me ha estado evitando todo el día, lo siento muy raro, está demasiado distante. Capaz que fueron sólo puras ilusiones mías y lo que quería decirme es que eso no fue nada y que es mejor olvidarlo, pero seguro se arrepintió de decirlo y prefirió alejarse de mí para hacérmelo notar.
-Cookie: ¡Dulce! ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?… Si son ilusiones tuyas, pero no el que tu le gustas a Santiago, sino pensar todo lo contrario. Wey, Santiago se desvive por ti, por los poros se le nota que muere por ti y ¿Tu sales con esta? No manches wey. Deja la paranoia.
-Dulce: Que no es ninguna paranoia, es que ustedes no me entienden.
-Ivalú: ¡No! La que no entiende eres tú. O sea, tienes a un hombre casi perfecto que muere por ti y le huyes.
-Dulce: y ¿De qué me sirve eso? Más de una vez me he topado con hombres que pienso que es el adecuado para mi y miren nomás como me han dejado.
-Paty: Si, pero todos los hombres no son iguales, y ¿Quién no ha sufrido por amor? ¿Tu, Pri? ¿Iva? O ¿Tu, Fran? ¿No les han roto el corazón alguna vez? –Todas asintieron – y míranos, aquí estamos todas. ¿No crees que vale la pena arriesgarse una vez más?
-Dulce: No sé, no sé y ¡Ya! Déjenme en paz. No quiero saber más de ese tema. Mejor denme un abrazo y vamos a bailar –Todas la abrazaron-.
-Paty: Te salvas porque es tu noche ¿Eh?… Entonces, no se diga más a disfrutar, pero… piénsalo bien –Le susurró al oído-.
Dulce sólo asintió y cuando caminaba junto a sus amigas rumbo a la pista de baile, fue
interceptada nuevamente. Al parecer no la dejarían disfrutar de su noche. Esta vez, una mano conocida la tomó delicadamente de un brazo, una sensación extraña recorrió todo su cuerpo, haciendo que también se tensara
---: ¿Podemos hablar?
-Dulce: ¡Ehm! Si, claro… ¿Dime?
-Santi: -No sabía cómo comenzar aun-.
-Dulce: y… ¿bien?
-Santi: ¡Eh! Bueno… -se acobardó- Creo que mejor hablamos después… hay mucha bulla aquí.
-Dulce: Está bien. Como quieras… Cualquier cosa me avisas.
Y si, se había arrepentido de hacerlo en el mismo momento. Repentinamente había tomado valor para decirle todo lo que sentía por ella y hacerle saber a que estaba dispuesto, pero, de la misma manera se dejó invadir nuevamente por el miedo a ser rechazado y decidió más conveniente callar por el momento.
El resto de la noche transcurrió ¿normal?… Bueno, en el amplio sentido de la palabra, si. Todos se divirtieron y disfrutaron lo que más pudieron, le hicieron sentir a Dulce que estaban con ella y que iba por buen camino… Ella se sentía muy feliz, todo había salido mejor de lo que esperaba, todo con relación a la presentación del disco, pero, hubo un inconveniente, solo uno que no le permitía disfrutar plenamente de esa felicidad que la invadía: su corazón. Si, su corazón no dejaba de pensar y pensar en lo que tenía que hacer y lo que sentía. Cada vez que lo miraba a él lo notaba muy distraído, aparte de todo lo que había sucedido eran muy buenos amigos y sabía que algo sucedía, por eso decidió acercarse.
Inmerso en sus pensamientos, sentado en una silla “viendo” como los demás bailaban y disfrutando de la fiesta, sintió una mano posándose en su hombro que lo hizo volver a la realidad
---: ¿Qué sucede?
-Santi: Nada ¿Por?
-Dulce: Te conozco Santiago, algo tienes –El bajó su cabeza, pero ella delicadamente le tomó del mentón haciendo que la girase nuevamente hacia sí– Somos amigos, ¿No? –El asintió- ¿Me quieres contar?
-Santi: No sé si deba.
-Dulce: ¿Por qué? ¿Tiene algo que ver con lo que querías decirme ayer?
-Santi: -Asintió- Pero, tal vez ya no tiene caso.
-Dulce: Santrago –Ambos soltaron una leve sonrisa-.
-Santi: Creo que me enamoré.
¡Auch! Golpe bajo. Por un momento no supo que responder.
-Dulce: Te felicito –Dijo no muy convencida– y ¿Se puede saber quien es la afortunada? –Hacía su mayor intento por sonar lo más cordial posible y que no se notaran los celos que la invadían-.
-Santi: Ese es el problema.
-Dulce: ¿Por qué es un problema?
-Santi: Porque ella sigue enamorada de su ex –La miró profundamente- y a mi me ve sólo como un amigo más. Creo no le inspiro ni un mal pensamiento.
Escuchar eso último le alegraba un poco, algo le hacía creer que ya sabía de quién se trataba
-Dulce: ¿Ya se lo dijiste?
-Santi: No.
-Dulce: y ¿Cómo pretendes que sepa lo que sientes y saber que siente ella por ti si no se lo dices?
-Santi: Porque lo siento, la manera en como me ve, como me trata, todo me dice que no quiere nada conmigo.
-Dulce: si no lo intentas tampoco podrás comprobarlo y mucho menos lograr que cambie su aprecio por ti.
-Santi: Tal vez tengas razón.
-Dulce: Tal vez no, la tengo –Lo dijo muy convencida, ambos soltaron una carcajada-.
-Santi: ¿Te han dicho alguna vez que eres una egocéntrica?
-Dulce: Uhm, bueno, una que otra vez. Pero así me quieres –Lo decía en tono burlesco-.
-Santi: y no te lo puedo negar.
-Dulce: y a todas estas. ¿Qué tiene esto que ver con lo que tenías que decirme?
-Santi: -Se puso nervioso nuevamente- ¡Eh! ¿Vamos a bailar? –Se levantó y le ofreció su mano-.
-Dulce: -Con la misma mano que le ofrecía hizo que tomara asiento nuevamente– Es por el beso de la otra noche, ¿Verdad?
Santi solamente asintió, temeroso de su reacción
-Dulce: Santi, mira. Yo soy consciente de que ese beso fue accidental, calculamos mal la distancia y sucedió. Si es por mi no te preocupes, de verdad, seguimos siendo amigos y no ha pasado nada. Esto no cambia para nada nuestra relación.
-Santi: -Se giró para verla a los ojos– Dulce, ese beso fue lo que me hizo darme cuenta de lo que siento.
-Dulce: -Puso cara de desconcierto- ¿Cómo? Ahora si que ya no entiendo, ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
-Santi: Tiene todo que ver –Hizo una pausa– La persona que me gusta eres tú.
...
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